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EL CONCILIO DE
JERUSALÉN
Hacia el año 48 se plantea en Antioquía el problema
relativo a la circuncisión de los no-judíos, cuando
los cristianos procedentes de Judea piden la
“libertad alcanzada en Cristo Jesús”, que también
invocan Pablo y Bernabé para no imponer este rito a
los cristianos procedentes del paganismo. La
comunidad decide entonces llamar en causa a los
Apóstoles y a los Ancianos de Jerusalén y envía a
Pablo y Bernabé, con su compañero griego Tito,
acompañados por una delegación.
Los Apóstoles y
Ancianos de Jerusalén aceptan a Tito, “no
circuncidado”, reconociendo de este modo la validez
del anuncio de Pablo acerca de la libertad de la
gracia. La Asamblea confirma también a los
responsables principales de la Iglesia y reconoce la
vocación misionera de Pedro para los circuncidados y
de Pablo para los no circuncidados. De hecho, se da
una forma de división del campo misionero: Santiago,
Cefas y Juan hacia los judíos, mientras que Pablo y
Bernabé hacia los paganos.
EL INCIDENTE DE
ANTIOQUÍA
La controversia que tuvo lugar durante la visita de
Pedro a Antioquía atestigua la rectitud de Pablo,
para quien la verdad del Evangelio no admite
adaptaciones. ¿Qué sucedió? Un cristiano judío
circuncidado no podía, en aquel entonces, sentarse
en la mesa de un cristiano pagano sin incurrir en
impuridad. Pues bien, en el contexto de Antioquía,
Pedro es testigo de la supremacía de la fe en Cristo
que llama a sí a todos los hombres, y se contrapone
a este principio … hasta que llegan los cristianos
enviados por Santiago, que preside la comunidad de
Jerusalén, y oculta sus sentimientos. Pablo entonces
se rebela: “Me enfrenté con él cara cara, porque era
digno de represión”.
El compromiso que
se había tomado en Jerusalén aceptaba la existencia
de las comunidades mixtas que Pablo había
establecido en las jóvenes Iglesias de Asia Menor.
Sin embargo, la comunión plena entre circuncidados y
no circuncidados resultaba problemática. ¿Acaso ha
de considerarse secundaria la salvación de
Jesucristo? Pablo reivindica la nueva vida en la fe,
el don del Espíritu y la supremacía de la promesa
divina sobre la ley … La contraposición se da entre
Santiago y la Iglesia de Jerusalén, con Pedro y
Bernabé (dudosos, que se alían con Santiago), y la
misma Iglesia de Antioquía que confirma este
compromiso (Hch 15,40). Solo lo seguirá Silas. Tras
este largo noviciado que duró 15 años se abre un
nuevo periodo para Pablo.
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