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A partir del siglo
XIV la práctica de los Jubileos atrae
peregrinaciones a la tumba del Apóstol, y en estas
ocasiones los Papas llevan a cabo importantes obras.
Bonifacio IX (1389-1405), y luego Martín V
(1417-1431) invitan a los fieles a hacer donativos
para este fin, concediéndoles indulgencias ligadas a
la oración y la penitencia.
Para el Jubileo de
1575, Gregorio XIII manda colocar la balaustra en
torno a la tumba. Clemente VIII alza el altar mayor
para el Jubileo de 1600, mientras que en 1625,
Urbano VIII encarga a Carlo Maderno[1]
la transformación de la capilla de San Lorenzo.
Para el Jubileo de
1725, Benedicto XIII encarga la construcción de un
nuevo pórtico a Antonio Canevari, quien derriba el
antiguo vestíbulo y añade la capilla del Crucifijo
(o del Santo Sacramento) para colocar el crucifijo
“milagroso” de madera policroma[2]
atribuido al sienés Tino di Camaino (siglo XIV); se
puede ver también un icono realizado en mosaico
(siglo XIII) y una conmovedora estatua-reliquia de
madera policroma de San Pablo, en la que se notan
las huellas del incendio de 1823.
Los altares y
capillas que se asoman al transepto hacen de la
Basílica un testimonio del arte barroco[3].
1)
En este lugar los monjes celebra hoy las laudes, las
vísperas y la misa coral.
2) Es el Cristo que según narra
Santa Brígida volvió la cara hacia ella cuando
estaba rezando a sus pies en 1370 y le infundió
ánimos para continuar con su proyecto de fundación.
Hay en la Capilla una estatua de la santa. Y ante el
icono realizado en mosaico (del siglo XIII) otro
fundador, San Ignacio de Loyola, profesó sus votos,
el 22 de agosto de 1541.
3) En el ábside del transepto
izquierdo, el altar de la Conversión de San Pablo,
obra de Camuccini, recuerda la experiencia
fundamental de la conversión interior del Apóstol de
los gentiles; tiene a su alrededor las estatuas de
San Gregorio el Grande y de San Bernardo. Al lado
del transepto derecho, el altar de la Asunción
conserva la copia del mosaico de la Coronación de la
Virgen, de Giulio Romano (1492). La capilla de San
Benito, en el transepto derecho, dedicada al Orden
monástica que desde hace siglos celebra en la
Basílica, contiene una estatua del santo. (Recientemente
ha sido objeto de una restauración espléndida).
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