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El emperador
Constantino, que reinó desde el 306 al 332, puso fin
a las persecuciones contra los cristianos con el
Edicto de Milán del 313, que estableció la libertad
de culto. Asimismo favoreció la construcción de
lugares de culto cristianos, sobre todo el vinculado
a la memoria del Apóstol.
Hizo construir
sobre la tumba un lugar de culto[1]
de pequeñas dimensiones, lo que induce a pensar que
en el lugar existía antes una domus ecclesiae, una
iglesia doméstica. El papa Silvestre I (314-335)
consagró la Basílica el 18 de noviembre del 324.
Tras las
importantes obras llevadas a cabo en 2006 se puede
ver en el suelo el ábside orientado hacia el este,
según la costumbre.
La grandiosa
Basílica de los Tres Emperadores[2].
Con el fin de poder ampliar la Basílica, que se
había quedado pequeña ante el gran flujo de
peregrinos, fue necesario cambiar su orientación, de
este a oeste.
Su estructura es bizantina, tiene 131,66 m. de
largo, 65 m. de ancho y una altura de 30 m. Fue
consagrada en el 395 por el papa Siricio (384-399).
Con sus cinco naves (una gran nave central de 29,70
m., y cuatro naves laterales), sus 80 columnas
monolíticas de granito y su cuadripórtico (largo 70
m.), es la basílica romana más grande de la época,
hasta la reedificación de San Pedro.
Los Papas dan testimonio del amor de la Iglesia por
esta lugar reformando y embelleciendo la Basílica
con adiciones en los siglos venideros de frescos,
mosaicos, pinturas, capillas.
1)
Las importantes excavaciones en torno a la tumba
sacaron a la luz el ábside de la primera basílica de
Constantino, de principios del siglo IV, que puede
verse a través de un cristal. No se excluye que
estos cimientos escondan los restos del antiguo
tropaeum, monumento conmemorativo erigido sobre la
tumba del Apóstol.
2)
Teodosio, Arcadio y Valentiniano II encargan en el
386 los trabajos al arquitecto Cyrias. La Basílica
será terminada bajo su sucesor Honorio, como reza la
inscripción del Arco de Triunfo, llamado de Gala
Placidia, hermana del emperador que la terminó. |