INTERVENCIÓN DEL OBSERVADOR PERMANENTE DE
LA SANTA SEDE EN LA PRIMERA ASAMBLEA EXTRAORDINARIA DEL CONSEJO EJECUTIVO DE
LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL TURISMO
25 de enero de 2000
Es para mí un honor tomar parte en esta Sesión Extraordinaria del Consejo Ejecutivo.
Los temas a tratar son particularmente importantes e interesantes y me sugieren algunas reflexiones que deseo presentar a la
atención de esta asamblea.
Ante todo, quiero expresar la satisfacción de la Santa Sede por la decisión de la Oraganización que quiere someter a una
reflexión fructífera los resultados de la anterior temporada turística y las perspectivas del sector para el Tercer Milenio.
La experiencia del pasado nos aporta las directrices de un nuevo camino a tomar, sabedores de la necesidad de adaptar
métodos y programas a las nuevas exigencias que van surgiendo.
La OMT percibe la presencia de nuevas problemáticas y quiere analizar y estudiar las evoluciones posibles y oportunas de los
modos operativos de la Organización, a fin de cumplir con mayor eficacia sus fines institucionales.
Uno de los temas más acuciantes es, sin duda, el que se refiere al nuevo papel que podría asumir el sector privado.
En este aspecto se abren nuevas perspectivas a la posibilidad de actuar e incrementar la adopción de aquella forma particular
de colaboración que es definida como partneriat y que hoy se está intensificando tanto entre el sector público y el privado.
El desarrollo del partneriat público-privado resulta indudablemente positivo, pero, en el mismo sentido, sería también útil una
mayor colaboración entre las autoridades públicas centrales y las de ámbito local.
Una más exigente implementación de estas formas de colaboración redundará, por ejemplo, en un incremento de nuevos
puestos de trabajo, de los que muchas regiones lamentan su escasez.
En este marco de colaboración, además, el turismo se situa cada vez más en el proceso de
globalización y puede contribuir con una notable aportación al desarrollo de los diversos sectores sociales.
Los aspectos humanos de este desarrollo requieren, por su parte, mayor atención de los responsables de la política social.
Descuidar este conjunto de temas, supondría una omisión grave en el cumplimiento de aquellos deberes sociales a los que
todos estamos obligados a aportar una respuesta.
En efecto, en esta perspectiva de "paz económica y social" se dibujan de forma siempre más precisa los grandes valores a los
que el hombre debe responder.
Gracias por su atención !
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