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LOS
VALORES DE LA FAMILIA Una reflexión de Su Eminencia el
Cardenal ALFONSO LÓPEZ TRUJILLO
ÍNDICE
Las críticas de
la Iglesia católica sobre el preservativo en las campañas de prevención
del SIDA La misma
preocupación en círculos no eclesiásticos Fallo
del preservativo y embarazo Fallo
del preservativo y de su material de látex Fallos
del preservativo atribuibles a su uso Incremento y
disminución del VIH/SIDA con los preservativos y con la castidad,
respectivamente El derecho a una
información correcta y completa La promoción de la
vida por la Iglesia, mediante una protección real del VIH/SIDA y ETS La necesidad de volver
a descubrir una conducta sexual verdadera y responsable Conclusión: la
necesidad de reforzar el matrimonio y la familia
1. Los medios de comunicación han difundido la noticia de mi
entrevista a la BBC, que tuvo lugar el pasado 12 de octubre de 2003, con
motivo del 25º aniversario del servicio episcopal del Papa Juan Pablo II,
Obispo de Roma. En dicha ocasión respondí a diferentes preguntas durante más
de una hora, especialmente aquellas concernientes a la familia. Sin embargo,
sorprendentemente, lo que se vio de toda esta entrevista en el programa Sex
& The Holy City de la serie Panorama
de la BBC, fueron tan sólo tres secuencias, cada una de ellas de una duración
inferior a medio minuto, cuyas respuestas eran, ciertamente, mucho más
completas. El propósito del programa era, aparentemente, una crítica
deliberada y sistemática a la Iglesia católica por una supuesta contribución
a la muerte de personas, al no permitir el uso de preservativos para la
prevención de la difusión del VIH/SIDA. Los obispos de Inglaterra y Gales se han quejado a la BBC, justamente,
por este programa que, junto con otro, ha sido considerado “sesgado y
hostil a la Iglesia católica”, así como de “haber ofendido a muchos
católicos… Durante décadas la BBC ha merecido [y] gozado de una reputación
mundial por su corrección y objetividad, especialmente en las Noticias e
información diaria. Esta reputación está desvaneciéndose progresivamente”[1].
Muchas personas y grupos manifestaron también su disgusto con este programa
incluido en la serie Panorama, de
la BBC[2]. En
esta entrevista yo advertía sobre el “sexo seguro”, declarando que uno
no puede hablar, verdadera y objetivamente, de una total protección usando
el condón como profiláctico[3], no sólo en lo que
concierne a la transmisión del VIH/SIDA (virus de inmunodeficiencia humana,
causa del síndrome de inmunodeficiencia adquirida), sino de bastantes otras
ETS (enfermedades de transmisión sexual). Yo subrayaba que para controlar
la pandemia es necesario promover una conducta sexual responsable inculcada
mediante una auténtica educación sexual respetuosa de la dignidad del
hombre y la mujer, y que no los considere meros instrumentos de placer y
objetos “para ser usados”. Dije también que tal conducta sexual tiene
lugar sólo en el amor conyugal, asumiendo las responsabilidades del
matrimonio, en cuanto donación de sí mismo, recíproca, exclusiva y total,
de un hombre y una mujer en una comunidad de amor y vida. En consecuencia, mi posición era absolutamente clara contra el llamado
sexo desordenado y la promiscuidad, favorecida hoy por ciertas medidas políticas
permisivas y por ciertos medios de comunicación. Por esto, yo recordaba a la audiencia que la Iglesia enseña una posición
moral válida para todos, creyentes y no creyentes. Y también propuse que
los Ministerios de Salud exijan etiquetas en los paquetes de preservativos,
como se hace con los cigarrillos, donde se diga, que la protección ofrecida
por éstos no es total, y que los riesgos son, ciertamente, significativos[4].
Para poner de manifiesto que el nivel de protección ofrecida por el
preservativo contra el VIH/SIDA y las ETS no es suficiente, me refería
también al resultado de investigaciones científicas. Merece, en este
sentido, ser también considerado que el virus del SIDA es 450 veces menor
que el espermatozoide, así como que hay otros riesgos respecto a diferentes
factores en la estructura del condón y en su empleo en la actualidad[5]. Las
críticas de la Iglesia católica sobre el preservativo en las campañas de
prevención del SIDA 2.
La Iglesia católica ha criticado repetidamente los programas de promoción
de preservativos como una prevención total, efectiva y suficiente del SIDA.
Diversas Conferencias Episcopales en todo el mundo han expresado su
preocupación al respecto. La Conferencia Episcopal de Obispos Católicos de
Sudáfrica, Botswana y Swazilandia afirma categóricamente que “respecto a
la difusión y promoción indiscriminada de preservativos como un arma,
inmoral y equivocada, en la batalla contra el VIH/SIDA: - El uso de
preservativos es contrario a la dignidad humana. - Los preservativos cambian
la belleza del acto de amor en una búsqueda egoísta de placer mientras se
rechaza la responsabilidad. – Los preservativos no garantizan protección
contra el VIH/SIDA. - Los preservativos pueden ser incluso una de las
principales razones de la difusión del VIH/SIDA. Además de la posibilidad
de que los preservativos sean defectuosos o mal usados, contribuye al
desplome del autocontrol y del respeto mutuo”[6]. La
Sub-comisión para la familia y la vida de la Conferencia Episcopal Española
dijo que las campañas que promovieron el preservativo en España para una
supuesta detención del VIH/SIDA son gravemente irresponsables por tres
motivos: “porque inducen a engaño, porque ocultan información y porque
no colaboran a la prevención, sino a una mayor difusión de las conductas
de riesgo, ya que implican que las autoridades sanitarias están dando su
visto bueno a las conductas y estilos de vida que son responsables de la
epidemia”[7]. La Conferencia Episcopal de las Filipinas ha sostenido que, a pesar de
que “un encuentro con gente infectada con el VIH/SIDA debe ser un momento
de gracia – una oportunidad de ser nosotros para ellos presencia compasiva
de Cristo, tanto como ellos son para nosotros experiencia de Su presencia”,
en todo caso, “la dimensión moral del problema del VIH/SIDA nos urge a
adoptar una decidida visión negativa de la distribución de condones como
aproximación al problema”. Además “como sucede con la anticoncepción,
también en la prevención de la infección del VIH/SIDA, el uso del
preservativo no es una sana aproximación al problema”[8]. Precedentemente,
los Obispos de los Estados Unidos dijeron, en una declaración de 1987 que
“… la abstinencia fuera del matrimonio y la fidelidad en el matrimonio,
así como evitar el abuso de las drogas intravenosas son el único medio
moralmente correcto y médicamente seguro para prevenir la difusión del
SIDA. Las prácticas del llamado sexo seguro son, en el mejor de los casos,
sólo parcialmente efectivas … Como ha sido puesto de manifiesto por la
Academia Nacional de las Ciencias en su estudio sobre el SIDA, ‘Muchos
aducen que es más preciso referirse a sexo ‘más seguro’, porque es
mucho todavía lo que desconocemos y sería irresponsable garantizar que una
particular actividad sea absolutamente segura”[9]. 3.
Yo pensé que la posición de la Iglesia y sus motivos eran ya bien
conocidos. Me preocupa mucho que la gente, especialmente los jóvenes, sea
inducida a error al ofrecérseles una total protección, a pesar de que no
haya tal protección total. Soy consciente de la inmensidad de la pandemia
y, manteniendo simultáneamente los niveles - diferentes aunque
complementarios - entre lo que es moral y lo que es meramente sanitario, he
tratado de expresarme sobre la necesidad, no sólo de contener la continua
expansión de esta pandemia, sino también de prevenir a los usuarios de
condones de infectarse pensando que es imposible que esto suceda, lo cual,
hasta ahora, ha tenido consecuencias letales. Hay
personas en riesgo de contaminarse aunque piensen que sus relaciones
sexuales, desde el punto de vista sanitario, son totalmente seguras. ¿Cuántos
caen víctimas de este error? Al menos hasta cierto punto, hubieran tomado
una actitud diferente de haber recibido una válida y objetiva información.
Ciertamente, gran número de fuentes proporcionan una información correcta
sobre la ineficiencia del preservativo, pero, aparentemente, muchos de ellos
no alcanzan publicidad. El sólo hecho
de que este debate haya hecho dudar a la gente de la eficiencia de los
preservativos en prevenir la enfermedad, al menos hasta un cierto punto, me
parece que es un oportuno servicio. Invito al lector a reflexionar sobre
ello, a pesar de la invitación a la promiscuidad que representan las campañas
de “sexo seguro” y la distribución de enorme cantidad de profilácticos
que han difundido aún más la pandemia y agravado el problema de la infección[10]. Estos son precisamente los puntos que quiero considerar en esta reflexión,
con la ayuda de información que ha recogido de diversos lugares. No tengo
razones para dudar de la experiencia de personas e instituciones de
reconocida competencia en estas materias. La posición de la Iglesia es, en
verdad, humana y responsable; supone una llamada
al completo respeto por la libertad y la dignidad de la persona
humana. La familia sufre sobre todo en los países pobres. No puede
tolerarse más el hecho de que las familias y los jóvenes estén a menudo
mal informados y con seguridades falsas. Está claro que si he escrito estas
reflexiones es porque es estrecha la relación entre la familia y la
procreación, así como también porque la familia, interpelada por los
preservativos y otros anticonceptivos, pertenece a nuestro campo de trabajo.
Al describir los cometidos del Pontificio Consejo para la Familia, la
Constitución Apostólica Pastor bonus establece que “Se esfuerza para que se reconozcan y
defiendan los derechos de la familia, incluso en la vida social y política;
también apoya y coordina las iniciativas para la defensa de la vida humana
desde su concepción y las referentes a la procreación responsable”[11]. Como dice un Padre de la Iglesia “No debemos avergonzarnos de las
cosas que Dios ha creado”. No sólo no debemos avergonzarnos de las cosas
que Dios ha creado, sino que debemos también defenderlas, puesto que todo
cuanto él ha creado es bueno. La sexualidad humana, el amor conyugal, la
responsabilidad, la libertad, la salud corporal: se trata de dones de Dios
que tenemos que atesorar. 4.
Antes dije que pienso que la posición de la Iglesia y los fundamentos de
mis afirmaciones eran ya bien conocidos. Por otro lado, puede ser posible
también que dicha posición no sea aún bien conocida a muchos, como se
pone de manifiesto en campañas concretas donde aspectos científicos se
mezclan con ciertos intereses económicos de los productores de
preservativos, y con una “ideología” del poder contra los pobres,
alineado con el “control de la población”. Un bien conocido y autorizado moralista, Dionigi Tettamanzi, hoy
Cardenal de Milán, se ocupó de esto en su voluminoso libro, Nuova bioetica cristiana, publicado el año 2000. Claramente muestra
que el preservativo usado como profiláctico no puede garantizar el llamado
“sexo seguro”. “El Ministerio de la Sanidad [de Italia],
mediante la Comisión Nacional para la lucha contra el SIDA, proporciona
frecuentemente a los jóvenes y a cuantos están interesados, esta información
‘la posibilidad de contagio aumenta cuantas más sean las relaciones no
protegidas; por esto, si no estás seguro de tu pareja, usa
siempre el preservativo’[12]. Pero el preservativo,
verdaderamente, ¿es el remedio eficaz para oponerse al contagio? Resulta
necesario hacer algunas reflexiones críticas. a) La primera reflexión es
de índole propiamente sanitaria. Se dice que el profiláctico se usa como
medio ‘defensivo’, como ‘barrera’ para no contagiar y no ser
contagiado con las relaciones sexuales. Pero lo que está en juego, es decir,
la tutela de la salud (y de la vida), de uno mismo y de otro, exige un
cuidadoso análisis crítico de la eficacia real de tal medio defensivo o
barrera. Pueden considerarse aquí dos tipos de eficacia. Primeramente una eficacia ‘técnica’ ¿en qué medida el profiláctico
‘preserva’ del riesgo de contagio? En ambientes científicos se reconoce
abiertamente que los preservativos no son seguros al cien por ciento, en
efecto: se habla, por lo general, de una media de un 10-15% de ineficacia,
porque los virus del SIDA son mucho más “filtrantes” que el esperma[13].
Ya a nivel de eficacia ‘técnica’ nos
debemos interrogar sobre la seriedad científica y la consiguiente seriedad
profesional acerca de las campañas de profilácticos. Se corre un gran
riesgo de ‘engañar’ a la gente con la propaganda del ‘sexo seguro
porque protegido’, mientras que éste no lo es, o no lo es tanto como se
cree. La ilusión es tanto o más peligrosa y grave cuanto mayor es la
exigencia de que las personas ‘en riesgo’ o con relaciones sexuales
promiscuas no difundan el contagio (ni a la pareja, ni, eventualmente, a la
descendencia presente y futura)”[14]. 5. Otro moralista italiano, Elio Sgreccia, actualmente obispo y Vice-Presidente
de la Pontificia Academia para la Vida, escribió que las campañas basadas
sólo en la distribución gratuita de preservativos “pueden volverse no sólo
falaces, sino incluso contraproducentes y favorecedoras … del abuso de la
sexualidad; en todo caso carecen de contenidos verdaderamente humanos y de
responsabilización global de la conducta”[15].
Bastantes otros moralistas y expertos se han ocupado también de estas
cuestiones, como Lino Ciccone y Jacques Suaudeau, algunos de los cuales son
citados en esta reflexión. El
Cardenal Tettamanzi observa también, más adelante en su libro, que es
totalmente inaceptable que el Estado organice y promueva la campaña de
“sexo seguro”, debido a la falta de eficiencia de los preservativos como
“barrera” contra la infección y, especialmente a causa del peligro de
un uso irresponsable de la sexualidad. Por ejemplo cuando un soldado recibe
un condón, él sabe que debe evitar el contagio, pero al mismo tiempo es
inducido a pensar que toda forma de sexo es lícita. A estas consideraciones
se debe añadir un riesgo adicional a la libertad individual de elección:
el de que la campaña de “sexo seguro” se sustenta de tal manera que se
ejercen indebidas presiones a la juventud y al público en general, lo cual,
junto a la ilusión de una eficiencia de los preservativos, equivale a una
imposición[16].
Hay aquí una paradoja, puesto que el Estado, que se proclama neutral,
permite la propaganda activa y la difusión de anticonceptivos, ¡mientras
que si adoptara una campaña educativa sobre los valores (incluso higiénicos)
de la fidelidad conyugal sería acusado de confesionalidad![17] La misma preocupación en círculos
no eclesiásticos 6. La preocupación concerniente a que los preservativos no provean una
total protección contra el SIDA y las ETS no es completamente nueva, ni se
limita a círculos de la Iglesia. La Dra. Helen Singer-Kaplan, fundadora del
Human Sexuality Program en el Weill
Cornell Medical Center de la Universidad de Cornell (Nueva York, Estados
Unidos), escribió en su libro The
Real Truth about Women and AIDS: “Confiar en los preservativos es
coquetear con la muerte”[18].
Una revista médica holandesa declaraba que “la práctica enseña que hay
una gran necesidad de un método de prevención, sea del SIDA que del
embarazo. Desgraciadamente, la gente no sabe aún que este método no puede
ser el preservativo”[19].
En las décadas de los 80 y 90, las preguntas sobre la protección real
ofrecida por los preservativos suscitaron estudios de microscopía electrónica
del material de látex, una cuestión relacionadas con el hecho de que el
virus del SIDA sea aproximadamente 25 veces menor que la cabeza del
espermatozoide, 450 veces menor que la longitud del mismo, y 60 veces menor
que la bacteria de la sífilis[20]. En 1987, Los Angeles Times publicó
un artículo intitulado Condom Industry Seeking
Limits on U.S. Study[21], en el que se decía que
“la industria de los preservativos ha lanzado una intensa campaña para
debilitar, retrasar o concluir, si es posible, un estudio financiado por el
Estado de Los Angeles respecto a la efectividad de los preservativos en la
transmisión del virus del SIDA … La investigación representa un nuevo
elemento de una serie de cuestiones suscitadas respecto a la capacidad de
los preservativos de prevenir confiadamente la difusión del virus de
inmunodeficiencia humana (VIH)”[22].
Dos años después el mismo articulista escribió en el artículo 4
Popular Condoms Leak AIDS Virus in Clinical Tests, que “Cuatro tipos
de condones de entre las marcas más populares en la nación [Estados Unidos],
permitieron el escape de virus del SIDA, en las pruebas realizadas en
laboratorio por la UCLA [Universidad de California, Los Angeles], induciendo
a los investigadores a advertir a
los usuarios que no todos los preservativos son igualmente efectivos en la
prevención de la difusión de la enfermedad … Destaca que, entre los
miles de preservativos probados, el estudio haya encontrado que un 0,66% de
los mismos – más de uno cada 200 – haya fallado, dejando escapar aire o
agua, rompiéndose en las pruebas de resistencia a la tensión, ofreciendo
así un paso al virus del SIDA”[23]. Como resumen de éste y otros estudios, el Dr. John Wilks decía, el 17
de noviembre de 2003, en una “Carta al Director” del The Australian: “El periódico Los
Angeles Times informó en 1989 que cuatro marcas de preservativos, de
entre las más populares [en los Estados Unidos] permitieron un escape del
virus del SIDA en las pruebas de laboratorio realizadas por la UCLA, …
Carey y otros informaron que partículas del tamaño del VIH habían
atravesado, en pruebas simuladas, 29 tipos de preservativos de látex
presentes en el comercio, de entre una muestra de 89 diferentes (en Sexually
Transmitted Diseases, 1992) …Voeller informó que el traspaso de partículas
del tamaño del virus ocurrió en diferentes marcas de preservativos de
diversas fechas de confección, con una tasa entre el 0,9% y el 22,8% (en Aids
Research and Human Retroviruses, 1994). Lyttle y otros informaron de que
en condiciones experimentales, el 2,6% de preservativos de látex
permitieron alguna penetración vírica …(en Sexually
Transmitted Diseases, 1997)”. En otra prueba efectuada con la marca de
preservativos Trojan®, sólo en el 30% de las muestras se encontró que la
membrana carecía de defectos[24]. Por otra parte, un periódico británico informó que “la organización
[Organización Mundial de la Salud] dijo que el uso ‘consistente y
correcto’ del preservativo reduce el riesgo de infección por VIH en un
90%. Puede haber rotura o deslizamiento de preservativos … “[25].
Incluso la International Planned
Parenthood Federation suministró una tasa elevada de fallo, al declarar
que “el uso del preservativo reduce aproximadamente en un 70% el riesgo
total, entre el sexo no protegido y la completa abstinencia sexual. Esta
estimación es consistente con los datos de muchos estudios epidemiológicos”[26]. Hay
que decir que el restante 10-30% de estas cifras, que representan una
proporción de fallo, es relativamente alta, teniendo en cuenta que estamos
ante una enfermedad como el SIDA que es potencialmente mortal, especialmente
si se compara con la alternativa que suministra una protección absoluta
contra la transmisión sexual de la misma: la abstinencia antes del
matrimonio y la fidelidad a la esposa de uno. Puesto que el SIDA es una
seria amenaza, cualquier información inadecuada basada en seguridades
falsas sobre el uso del preservativo sería una grave irresponsabilidad. Por esto mismo, un esfuerzo continuado en presentar una
correcta, clara y completa información evitando toda ambigüedad y confusión
está llamada a ser, no sólo un beneficio para el público general, sino
también se sitúa en orden a contribuir a cuantos sinceros y generosos
esfuerzos se dedican a prevenir la pandemia del SIDA y de las otras
enfermedades de transmisión sexual. 7.
La literatura médica citada más arriba, así como un buen número de otros
estudios, han abierto muchas cuestiones respecto a la efectividad del condón
en la prevención de enfermedades de transmisión sexual. En efecto, los días
12-13 de junio de 2000, cuatro agencias gubernamentales de los Estados
Unidos con responsabilidades en la investigación sobre preservativos, su
regulación, recomendaciones para su empleo y programas de prevención en
VIH/SIDA y ETS, co-patrocinaron un encuentro de debate y estudio “para
evaluar las evidencias publicadas en el establecimiento de la efectividad de
los preservativos de látex masculinos en la prevención de VIH/SIDA y otras
ETS”. Las cuatro agencias fueron las Agencia de Desarrollo Internacional
de los Estados Unidos (USAID), la Administración de Alimentación y
Fármacos (FDA), los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC)
y el Instituto Nacional de Salud (NIH). Un resumen final de los trabajos de
este encuentro (Workshop Summary: Scientific Evidence on Condom Effectiveness for Sexually
Transmitted Disease (STD) Prevention), fue preparado posteriormente por el Instituto Nacional de Alergia y
Enfermedades Infecciosas y el Departamento de Salud y Servicios Humanos, y
fue publicado el 20 de julio de 2001[27]. El
centro de atención de este encuentro de debate y estudio fue “el
preservativo de látex en la prevención del VIH/SIDA y ETS en la penetración
pene-vagina”. “Representantes de las agencias co-patrocinadoras y otros
expertos fueron interpelados y debatieron”, figurando entre los mismos
expertos en “ETS, anatomía del tracto genito-urinario, contracepción,
preservativos, ciencias de la conducta, epidemiología, medicina y salud pública”.
“El encuentro examinó sólo una bibliografía homogénea [un total de 138
contribuciones], puesto que estos estudios habían sido objeto de una previa
evaluación científica independiente antes de su publicación”. 42 otras
contribuciones adicionales fueron citadas en el resumen final[28]. Dicho resumen final (Workshop
Summary) explicaba que la
evidencia científica disponible indica que el preservativo reduce el riesgo
de VIH/SIDA en un 85%[29]. Esto significa que
permanece un 15% de riesgo. El encuentro estudió también de manera
particular la transmisión de otras infecciones genitales, y la conclusión
normal que se desprende es que este estudio demostró que o
no hay ninguna protección con el uso del condón, o que hay
datos insuficientes para confirmar la reducción de riesgo. Las
enfermedades estudiadas fueron las siguientes: gonorrea (causada por la Neisseria
gonorrhoeae), infección por clamidias (Chlamydia
trachomatis), tricomoniasis (Trichomonas
vaginalis), herpes genital (virus del Herpes
simplex, o VHS), chancro (Haemophilus
ducreyi) y sífilis (Treponema
pallidum)[30]. Se dio una especial
atención en las conclusiones al virus del papiloma humano (VPH) y en las
conclusiones se establece claramente que “no hay evidencia de que el
preservativo reduzca el riesgo de infección por VPH …”[31].
El virus del papiloma humano es una importante ETS asociada al cáncer de
cuello uterino, que mata cada año en los Estados Unidos más mujeres que el
VIH/SIDA[32]. No hay hoy tal cosa como un 100% de protección ante el VIH/SIDA u otra
ETS mediante uso del preservativo. Este dato no debe permanecer desconocido,
puesto que muchos usuarios, incluyendo jóvenes, piensan que el condón
ofrece una total protección. En
relación a estos hallazgos presentados en el resumen final, el Instituto
Católico de la Familia y los Derechos Humanos hizo un reportaje, Physicians Groups Charge US
Government with Condom Cover-up, declarando que “grupos que representan a más de 10.000
médicos acusaron a los Centros para el Control y Prevención de la
Enfermedad, del Gobierno de los Estados Unidos de estar encubriendo
investigaciones del proprio Gobierno que muestran que los preservativos no
protegen a la gente de muchas enfermedades de transmisión sexual”. Según
este informe, estos grupos exigen que “ … el CDC ha ocultado sistemáticamente
y tergiversado información médica fundamental concerniente a la
inefectividad de los preservativos para prevenir la transmisión de ETS. El
rechazo del CDC de reconocer investigaciones clínicas ha contribuido a la
epidemia masiva de ETS”[33]. 8. En un artículo posterior a este resumen final[34],
cuatro miembros del grupo de expertos, junto con otros expertos,
prosiguieron analizando aspectos y temas derivados de este resumen final,
tales como la definición de términos[35],
prevención de riesgo (p. ej. se
provee a una protección absoluta o
total) frente a reducción de riesgo (p. ej. se provee a una protección parcial)[36],
acumulación del riesgo, factores que influencian la efectividad del condón[37]
e implicaciones para la salud pública. En su artículo Fitch y otros, subrayan que el factor de riesgo
acumulado es verdaderamente significativo. “Por ejemplo, una intervención
que es efectiva en un 99,8% para un episodio singular de relación sexual
puede dar una tasa de fallo por acumulación del 18% con 100 exposiciones”[38].
De manera similar, basados en un artículo de la International Planned Parenthood Federation (IPPF), “el riesgo de
contraer SIDA durante el llamado ‘sexo protegido’ se aproxima al 100% a
medida que el número de relaciones sexuales se incrementa”[39].
IPPF es una institución que promueve todas las formas de “control de
nacimientos”. En consecuencia, hay que tener en cuenta no sólo el riesgo de cada uso
singular del preservativo, sino también el riesgo que se incrementa dramáticamente
a largo término. Esto significa que
el sexo seguro se vuelve una ruleta rusa cada vez más peligrosa con el
repetido uso del condón. Fallo del preservativo y embarazo 9. Muy relacionado con la eficiencia del preservativo en la prevención
de la transmisión de VIH/SIDA y ETS es la eficiencia en la prevención del
embarazo. La OMS explica que el uso
perfecto del condón no previene
siempre el embarazo. “La tasa estimada de embarazos con uso perfecto del
preservativo, esto es, aquella efectuada entre quienes informan de un uso
tal y como debe ser usado (es decir, en modo correcto) y en cada acto o
relación sexual (o sea, en modo consistente), es del 3% en 12 meses”[40].
Es innecesario decir que el uso típico
del preservativo, que incluye un uso perfecto e imperfecto (por ejemplo,
que no se use en todos y cada uno de los actos o relaciones sexuales, o que
sea usado en modo incorrecto) es mucho menos efectivo en la prevención del
embarazo. “La tasa de embarazo con un uso típico puede ser mucho más
alta (10-14%) que con un uso perfecto, pero esto es debido principalmente a
su uso inconsistente o incorrecto, no al fallo del preservativo”[41]. En efecto, el embarazo a pesar del uso de preservativo está bien
documentado, con un índice de Pearl cercano a un 15% de fallo en mujeres
durante el primer año de su uso[42].
Si puede haber embarazo a pesar del uso de preservativo ¿no debería
concluirse lógicamente que el condón permite también la transmisión de
HIV y ETS, puesto que los organismos causantes de enfermedades pueden están
presentes en los espermatozoides, en el fluido seminal e incluso en otros
sitios, como las superficies de la piel, que no están cubiertas por el condón?
Es más, se tiene que considerar que una mujer puede quedar embarazada sólo
durante sus días fértiles (5-8 días cada ciclo, aproximadamente, tomando
en consideración el periodo vital del esperma en el interior de su cuerpo),
mientras que el VIH y las ETS pueden transmitirse cualquier día. Fallo del preservativo y de su material de látex 10.
Las consideraciones hechas más arriba sobre estos estudios que
apuntan a fallos del preservativo, no se limitan argumentos teóricos.
Que los condones tienen defectos no es sólo una teoría, sino que lo
confirman experiencias de la vida real en el mundo real. Uno puede, por
ejemplo, creer que el condón está en perfectas condiciones, es decir, que
presenta una superficie sin defectos, con lo que el material de látex puede
ofrecer una alta protección contra el paso de partículas del tamaño del
VIH. Sin embargo, cuando se ve el estado actual y real de los materiales de
látex, en las unidades que se distribuyen, tales como los preservativos, la
situación puede ser bien diferente. Por
ejemplo, una cierta permeabilidad y experimentos eléctricos indican que el
látex puede permitir el paso de partículas mayores que el VIH[43].
Agujeros y zonas débiles de los condones han sido igualmente detectados
durante experimentos, como puede verse en un artículo del 1988 en el sitio
web de internet de la Food and Drug
Administration de los Estados Unidos. “Los productores de
preservativos realizan pruebas electrónicas para detectar agujeros y zonas
débiles en todos los preservativos. Además, la FDA exige a los productores
pruebas de agua para examinar los ejemplares de cada lote de condones,
buscando pérdidas”. Si el test detecta una tasa de defectos superior al 4
por mil, se desecha todo el lote. El Departamento [FDA] fomenta también la
realización de pruebas a la rotura de sus productos, mediante pruebas de
inflado de aire, de acuerdo con las especificaciones de la Organización
Internacional de Estándares [ISO]”[44].
Si se permiten cuatro preservativos defectuosos en cada lote de 1.000, deben
haber cientos de miles de preservativos defectuosos circulando por el mundo,
vendidos o distribuidos gratuitamente, y lo más probable es que estén
contribuyendo a difundir el VIH/SIDA y las ETS. ¿Sabe esto el público? ¿Sabe
el público que el riesgo se incrementa cuanto mayor es la frecuencia y la
promiscuidad, considerando la acumulación de riesgo, como antes ha sido
explicado? El
Cardenal Eugênio de Araújo Sales, ahora Emérito, y durante muchos años
Arzobispo de la inmensa Archidiócesis de Río de Janeiro, declaró
recientemente en un artículo periodístico que muchos lotes de
preservativos (algunas de las principales marcas) fueron retirados del
mercado en Brasil durante 1999, 2000 y 2003, debido a fallos en diferentes
tests y al descubrimiento de
que se trataba de productos falsificados[45].
Según el Cardenal Araújo Sales, se retiraron en 1999, 1.036.800 unidades
del preservativo Prudence®, la
tercera marca en el Brasil, debido a que no superó las pruebas efectuadas
por el INMETRO, el Ministerio para el Desarrollo, Industria y Comercio
Exterior. Antes incluso de que el Cardenal Araújo Sales hiciera estos
comentarios, el grupo de consumidores Civitas
International declaró que “en 1991 el Instituto Brasileño de Defensa
del Consumidor (IDEC) publicó un estudio en el que se informa de que cinco
de cada siete marcas de preservativos en Brasil, incluyendo la primera marca
nacional, Jontex®, producida por Johnson
& Johnson, no superaron pruebas internacionales de seguridad”[46]. 11.
Los preservativos, además de los posibles defectos de producción, pueden
sufrir deterioro durante su transporte, manipulación y almacenamiento e,
incluso, degrado tras su compra por el usuario final. En mayor o menor
medida, se han propuesto que factores como los siguientes, pueden contribuir
al deterioro del látex (y, en consecuencia, al fallo del condón): exposición
a la luz solar, el calor (incluso el calor corporal, cuando se guardan en
bolsillos o carteras), la humedad, la presión atmosférica, el uso de
ciertos espermicidas e, incluso del ozono atmosférico[47].
Asimismo el condón puede sufrir daño físico inmediatamente antes de su
uso, o durante el mismo, como el contacto con objetos punzantes o afilados,
o incluso las uñas. El sitio web de internet de la Food
and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos avisa de que “los
consumidores deben asegurarse de que el paquete de preservativos no esté dañado,
y controlar que no haya deterioro en ninguno de los condones, así como que
estén debidamente enrollados para su uso. El condón no debe usarse si es
viscoso o crujiente, descolorido o tiene agujero alguno. Tampoco deben
usarse preservativos después de su fecha de caducidad y si no la hubiera,
después de transcurridos cinco años de la fecha de su confección. Cuando
se emplean condones de látex debe usarse sólo lubricantes con base acuosa
(por ejemplo de glicerina, o KY Jelly®),
porque los lubricantes a base de aceites, como por ejemplo el petrolato,
perjudican la goma natural”[48].
Si se toman tales precauciones – y debe tratarse de peligros reales para
ello – entonces sería irresponsable, tratándose de un peligro mortal,
tomar esto a la ligera. Hay
también condones de otros materiales, como el poliuretano, que son
“comparables a los condones de látex en cuanto barrera al esperma y al
virus VIH”, así como preservativos hechos de membranas naturales (de piel
de cordero) “que son útiles en la prevención del embarazo, [pero que] no
son de protección efectiva contra el VIH y otras enfermedades de transmisión
sexual. Mientras el esperma no puede atravesar el material de piel ovina,
pueden hacerlo, en cambio, pequeños microorganismos, que pueden atravesar
estos preservativos, incluyendo el VIH”[49]. Incluso en caso de parejas serodiscordantes, desde el punto de vista médico,
el preservativo no parece ser la respuesta real: entre los usuarios de
preservativos en modo consistente, queda aún la posible transmisión del
VIH[50].
El resumen final del encuentro, más arriba considerado,
manifiesta: “Ha sido demostrada una exposición al VIH/SIDA por
relaciones sexuales con pareja regular (en ausencia de otros factores de
riesgo de VIH/SIDA). Estudios longitudinales de casos de infección de
parejas VIH - [negativo], cuyo partner
es VIH + [positivo], permiten estimar su incidencia entre usuarios y no
usuarios de preservativos. De ambas estimaciones se desprende que el uso
consistente del preservativo reduce el riesgo de transmisión de VIH/SIDA,
aproximadamente en un 85%”[51].
Para una promoción adicional del “sexo seguro”, algunos han propuesto
el uso de un doble preservativo, cuya eficiencia permanece cuestionable,
teniendo en cuenta los diferentes factores presentados antes[52]. Fallos del preservativo atribuibles a su uso 12. Junto a las consideraciones hechas más arriba sobre la integridad física
del preservativo, se debe recordar además que éste puede ser usado de
manera impropia. Por ejemplo, uno puede volver sobre sí el condón, durante
la relación sexual, si lo ha colocado antes por error del lado contrario,
permitiendo entonces que, si hay esperma, éste se introduzca directamente
en la vagina. O bien comenzar la relación sexual sin preservativo, o quitárselo
durante el mismo, o no sujetarlo bien al retirarlo, o retirarlo con el pene
en erección, o utilizarlo varias veces, etc. Hay algunos otros ejemplos de
uso incorrecto del condón, que pueden fácilmente suceder. Un estudio
muestra que, in vivo, el
deslizamiento y ruptura del condón alcanza un 0,1% y hay un 0,5-6,7%,
respectivamente, de fallo del preservativo[53]. El uso típico en la vida real del preservativo está lejos de lo
perfecto; es más bien frecuente su uso inconsistente e incorrecto. No es
difícil comprenderlo, dado que su uso consistente requiere un enorme acerbo
de auto-disciplina (y memoria), y su uso correcto precisa de un
relativamente meticuloso proceso de siete pasos, si uno sigue las
instrucciones de los Centers for
Disease Control and Prevention[54].
En uno de sus folletos, el Instituto Médico (Texas) dice: “Cuando se
facilita una lista básica de procedimiento para el uso correcto del
preservativo, menos de la mitad de los adolescentes con vida sexual activa
informan de que usan correctamente los condones”[55].
Sin entrar en detalles, baste decir que el acto sexual, a causa de sus
aspectos pasionales e instintivos y, a veces, por la ausencia de un mínimo
de autocontrol, comporta los riesgos antes mencionados, durante y después
del uso del condón. El Instituto Médico (Texas) explica los resultados de
un uso inconsistente del preservativo en los términos más sencillos: “¿Y
qué pasa si sólo los uso la mayoría de las veces? Te arriesgas. De hecho,
el CDC afirma: ‘usados de manera inconsistente (es decir, menos del 100%
de todas las veces), los preservativos apenas ofrecen algo más de protección
que si no fueran usados en absoluto’”[56]. Incremento
y disminución del VIH/SIDA con los preservativos y con la castidad,
respectivamente 13. Que los preservativos no ofrecen una total protección contra la
transmisión del VIH y las ETS se combina con el hecho de que las campañas
de “sexo seguro” han comportado, en vez de un incremento de la prudencia,
a un incremento de la promiscuidad sexual y del uso de preservativos[57].
De hecho, hay estudios que muestran que el VIH/SIDA crece cuando también lo
hace el número de preservativos distribuidos[58].
La conducta humana es un factor importante en la transmisión del SIDA. Sin
una adecuada educación encaminada al abandono de ciertas prácticas
sexuales de riesgo en favor de una sexualidad bien equilibrada, como lo son
la abstinencia prematrimonial y la fidelidad marital, hay riesgo de que los
desastrosos resultados de la pandemia se perpetúen. Cuando se ha fomentado
la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad al proprio esposo, hay
estudios que mantienen que la pandemia del VIH/SIDA ha sufrido una clamorosa
disminución. Por ejemplo, Uganda ha llevado a cabo un programa basado en la
castidad, y la incidencia del VIH/SIDA ha sido controlada allí
relativamente mejor que en otros países. “Mientras el SIDA se difunde por
África, Uganda queda como un éxito aislado, donde millones de ugandeses
han adoptado una moralidad sexual tradicional que incluye la abstinencia
fuera del matrimonio y la fidelidad en el matrimonio, para evitar la infección.
Pero la comunidad internacional SIDA se ha mostrado rehacía en promover
esta estrategia en otros lugares, y ha continuado, en cambio, poniendo su
confianza en los preservativos”[59].
En relación con ello, el estudio de este caso por parte de la Agencia
Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos (USAID), titulado Declining
HIV Prevalence, Behavior Change, and the National Response. What Happened in
Uganda?, afirma, en un cuadro sinóptico que muestra la tendencia del
VIH y los datos de conducta relativos a Uganda, Kenia y Zambia, que “la
disminución de la prevalencia en Uganda se relaciona más con la reducción
del número de parejas sexuales que con el uso del condón”[60]. De manera parecida, el
Programa Conjunto de VIH/SIDA, de las Naciones Unidas (UNAIDS), en su
actualización de diciembre de 2003, AIDS
epidemic update, afirma que “la prevalencia de VIH continua
retrocediendo en Uganda, donde desciende al 8% en Kampala, el 2002. Se trata
de un hecho a reseñar, considerando que, hace diez años, la prevalencia
del VIH entre mujeres embarazadas, en dos clínicas prenatales urbanas, era
del 30%. Un eco de disminuciones parecidas se ha ido registrando en toda
Uganda, donde hoy una tasa de prevalencia de doble dígito es rara. Hasta la
fecha, ningún otro país ha conseguido estas realizaciones, al menos a
nivel nacional[61]. En Tailandia y las Filipinas los primeros casos de VIH/SIDA se remontan
a 1984; En Tailandia había 112 casos en 1987 y algo más en las Filipinas,
135. Hoy en cambio, en el 2003, hay 750.000 casos en Tailandia donde el
programa de 100% de uso de preservativos ha tenido, relativamente, un gran
éxito, mientras tan sólo hay 1.935 casos en las Filipinas[62],
¡y esto considerando que la población de las Filipinas es cerca del 30%
mayor que la de Tailandia! Una tasa relativamente baja de uso del
preservativo por parte de la gente en general, una firme oposición por
parte de la Iglesia[63],
y un buen número de líderes gubernamentales contrarios al programa de
preservativos y a la promiscuidad sexual, son hechos bien conocidos de las
Filipinas. Comentando algunos de estos informes, Jokin de Irala, profesor de
epidemiología de la Universidad de Navarra (España) afirma: “Es
simplemente irresponsable lo que se ha hecho en algunas naciones. Es un
error que tendrá que pagarse muy caro haber confiado ciegamente sólo en
los preservativos, y nada más, en la estrategia preventiva, cuando se ha
visto que este método no ha sido suficiente para parar la epidemia en
grupos que están afectados a priori como los homosexuales … La gente debería exigir de sus
autoridades una mayor seriedad y originalidad en la resolución de estos
problemas. Se debería pedir, al menos, el mismo coraje que el mostrado, por
ejemplo, cuando comenzó en serio la lucha contra el tabaco. No podemos
quedarnos quietos creyendo ingenuamente que un problema de tan enorme
complejidad se puede solucionar con un “atajo” como el preservativo”[64]. 14. Hay que preguntarse, pese a que la OMS afirma que en 2002 el 99% de
las infecciones por VIH en África fueron debidas a relaciones sexuales no
protegidas, si la mayoría de nuevas casos de VIH/SIDA en África no se
deban más bien que a relaciones sexuales, a jeringuillas vueltas a utilizar,
dada la inadecuada infraestructura sanitaria del Continente, tal y como
algunos autores han manifestado recientemente[65].
En tal sentido, la actual orientación de los esfuerzos contra el SIDA
focalizados exclusivamente o preponderantemente en la distribución de
preservativos es evidentemente insuficiente y cuestionable. El derecho a una información correcta y completa 15. El SIDA representa un peligro serio para el cual no hay curación
todavía. Los usuarios de preservativos deben ver garantizados sus derechos
éticos y jurídicos a ser informados correcta y completamente sobre los
riesgos de la transmisión sexual de esta enfermedad y sobre la verdadera
efectividad del profiláctico. Dada la proporción pandémica del SIDA, lo
que la Iglesia propone no es una mera reducción
del riesgo (lo que se transforma en la actualidad en un aumento del riesgo cuando los riesgos reales de transmisión no se
explican al público), sino más bien una eliminación
del riesgo; no una protección
parcial sino una protección
absoluta. Decir que se promueve el “sexo seguro” cuando de hecho lo
que se está promoviendo es el “sexo más seguro”, es decir, el sexo que
es más seguro que si no se usara para nada el preservativo, es
verdaderamente inducir al error; esto está todavía muy lejos de ser una
total protección. Proclamar que es “técnicamente correcto” decir que
el preservativo “ofrece protección” (induciendo a la gente a pensar que
protegen completamente), queriendo decir que, de hecho, “ofrecen protección
parcial”, o “85-90% de protección” o “protección relativa” es
llevar a muchos a su muerte. Subrayar que el condón “reduce los riesgos”,
escondiendo el hecho de que “no se eliminan los riesgos”, confunde. La advertencia de que el condón es “efectivo en la prevención de la
transmisión del VIH y de muchas otras ETS” o de que “puede reducir el
riesgo de su transmisión” (proclamando, quizá que en algunos países su
producción ya ha sido perfeccionada), cuando lo que se quiere decir es que
“hasta un cierto grado de efectiva prevención del VIH y de algunas ETS,
aunque no es total y no hay evidencia de que se reduzca el riesgo de infección
por VPH”, no es sólo una falta de respeto a los derechos de la mujer, es
tanto como algo completamente anti-mujer y anti-hombre. Animar a un
“cambio de conducta” a los adolescentes en los programas de educación
sexual, cuando lo que se pretende es “animarlos a usar el preservativo
cuando viven el sexo antes del matrimonio”, fomentando contemporáneamente
el sexo antes del matrimonio, no sólo destruye la salud reproductiva de los
adolescentes, sino también su salud mental, emocional y espiritual, así
como su vida futura entera. 16. La falsa seguridad generada por las campañas de “sexo seguro”
obstaculiza el derecho a una información correcta y completa. Las
apelaciones de los verdaderos, sinceros consumidores, así como de los
promotores de la salud, especialmente los promotores de los auténticos
derechos de la mujer, llamando a completar y revelar claramente la información
disponible sobre la efectividad (más bien inefectividad) de los
preservativos, ha topado frecuentemente con oídos sordos, por una u otra
razón. Esta llamada está fundada en el derecho del consumidor a saber las
auténticas características del producto que él o ella están usando, y más
todavía si tales características son relevantes para la vida y salud del
consumidor. El público debe ser informado de que el condón no garantiza
una total protección ni contra el SIDA ni contra otras ETS. Igual que los
cigarrillos llevan la advertencia de que fumar es peligroso para la salud
del fumador y la de aquellos que están cerca, quizás también se debería
exigir a los preservativos que llevaran etiquetas de advertencia, en los
paquetes, en los mostradores donde se exponen y en los distribuidores automáticos,
de que no garantizan una total protección contra el VIH/SIDA y ETS o de que
no son seguros. El Dr. Luis Fernández Cuervo de El Salvador avanza, incluso, un paso más, aludiendo a la posibilidad de acciones legales contra cuantos promueven el “sexo seguro”, de manera parecida a las acciones legales contra las empresas de tabaco. “Si un fumador habitual contrae cáncer, él o ella puede denunciar a la empresa de tabaco, reteniéndola responsable. Así, en los Estados Unidos, se han obtenido suculentos millones en compensación (¿!). ¡Como si un fumador no supiera, hace ya más de 50 años, que el tabaco puede inducir cáncer! Pero si una persona sexualmente promiscua usando el preservativo enferma con SIDA, no tiene derecho a denunciar al laboratorio que ha confeccionado el preservativo, ni a los muchos grupos que promueven el ‘sexo seguro’. Raro, verdaderamente raro”[66]. 17. La pandemia de VIH/SIDA y ETS sigue creciendo a pesar de los
grandes esfuerzos en reprimir su crecimiento. Tomando en cuenta los datos
aducidos en diferentes estudios y las experiencias en este campo, la idea de
“sexo seguro”, tal y como la han presentado las campañas del
preservativo, se muestran falsas o al menos dudosas, y deben ser, por tanto,
sometidas a escrupulosa vigilancia. Más aún, puesto que hay un cierto
nivel de peligro, es una responsabilidad grave de las instituciones
nacionales e internacionales, públicas y privadas, así como también de
los medios de comunicación, contribuir a suministrar una información
correcta y completa sobre la existencia de riesgos que pueden llevar a la
gente a la muerte. Ha habido protestas formales, y éstas van a continuar,
para que acaben las maniobras de ciertos grupos empeñados en ocultar los
esfuerzos de quienes luchan porque la verdad venga a la luz[67]. Es cierto que ni siquiera de los fármacos cabe esperar que sean 100%
efectivos o seguros todo el tiempo para todos y usarlos es aceptable, sin
embargo, a pesar de los riesgos. En estos casos es derecho del paciente
también ser informado no sólo de los efectos intencionales, sino de los
posibles riesgos, efectos colaterales y otras complicaciones así como, y
esto es muy importante, de las alternativas. En el caso de la prevención
del VIH/SIDA, quienes fomentan el “sexo seguro” deben revelar plenamente
los riesgos del condón y posiblemente describir también las enfermedades
que los usuarios pueden contraer a consecuencia del fallo del preservativo.
Muy importante también es que se presente la solución “alternativa"
(que es realmente la solución “primaria”), 100% efectiva contra la
transmisión sexual de estas enfermedades, sin gastos, sin tensión del carácter
y libertad de la persona: la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad
a la esposa de uno. La
promoción de la vida por la Iglesia, mediante una protección real del VIH/SIDA
y ETS 18. Cuanto declarado refleja la dura realidad de que el fracaso del
condón, atestiguado nada menos que por organismos internacionales y
nacionales, así como por estudios científicos y experiencias de vida real,
va totalmente en contra de las acusaciones que han sido hechas a la Iglesia,
es decir, que la Iglesia está contribuyendo a la muerte de millones de
personas al no fomentar ni permitir el uso de preservativos en la lucha
contra la pandemia. Ciertamente, ¿no debería afirmarse lo contrario, es
decir, que la promoción del preservativo sin una información adecuada al público
de las tasas de fallos (y de ambas, es decir con uso perfecto
y con uso típico, así como de
los riesgos acumulados), han
conducido, conducen, y conducirán a la muerte de muchos? ¿No son muchos
los que caen víctimas de un falso sentido de seguridad creado por campañas
que promueven el “sexo seguro” olvidándose del hecho de que hay múltiples
factores que llevan al preservativo al fracaso? Cuentan las víctimas de la falacia del “sexo seguro”, en los
numerosos centros de atención a pacientes del VIH/SIDA promovidos por la
Iglesia católica, que si ellos hubieran sabido antes de los riesgos reales,
si tan sólo hubieran sido adecuadamente informados, no hubieran participado
en conductas de promiscuidad sexual, no hubieran entrado en relaciones
sexuales fuera del matrimonio y hubieran permanecido muy fieles a sus
familias. La Iglesia católica está muy cerca de los pacientes de SIDA y
les da la bienvenida con caridad, defendiendo su dignidad humana y
reconociendo el drama en el que están inmersos, con la compasión que mostró
el Buen Samaritano. El Cardenal John O’Connor, último Arzobispo de Nueva
York y gran líder pro-vida, acostumbraba cada semana visitar clínicas para
pacientes de SIDA. La Iglesia católica puede proclamar que es experta en la
lucha contra la pandemia de VIH/SIDA, proporcionando el 25% del total de las
atenciones a nivel mundial, habiendo comisionado profesionales y voluntarios,
religiosos y laicos igualmente, para que atiendan no sólo a las personas,
sino también a las familias, en la manera más integral, respetando la
dignidad de la persona humana y de la familia mediante un uso adecuado del
sexo y la promoción de una entrega mutua y perpetua[68]. 19. Todos aquellos que se han expuesto a si mismos a los riesgos antes
señalados, deberían obrar de manera responsable determinando si han podido
o no ser infectados, considerando que existe un peligro real. Cada persona
tiene la obligación de cuidarse, él y ella, su salud y la de los demás, y
al hacerlo, cada persona tiene el derecho a ser ayudado por la sociedad en
la medida de lo posible. Consideraciones tanto morales como epidemiológicas
urgen a cuantos se han expuesto repetidamente a sí mismos a potencial
contaminación, a someterse a tests para determinar si han sido, de hecho,
infectados con el VIH o con otros microorganismos causantes de ETS[69].
No hacerlo así significaría no tomar las necesarias precauciones para
preservar la propia vida y salud, así como la de los demás. No someterse a
las pruebas de detección significaría contribuir a la difusión de la
mortal enfermedad, debilitando la misma familia y la entera sociedad. Estas
personas deben ser animadas y ayudadas a dirigirse a las instituciones
internacionales y nacionales que ofrecen servicios orientación voluntaria y
pruebas de detección para aquellos que pueden necesitarlas. La Iglesia está preparada para ayudar. Gracias a la generosidad de
millones de personas, cuya generosidad incluye personas de otras creencias
colaborando con su apostolado, la Iglesia católica puede proveer el 25% de
los servicios para pacientes de VIH/SIDA y gestionar un gran número de
hospitales, clínicas y otros servicios sanitarios en todo el mundo. La
Iglesia continua sosteniendo el fomento de una salud reproductiva auténtica
y la salud de la mujer, lo que incluye una información completa y sin
terminología ambigua, y una práctica sexual verdaderamente segura basada
en una sexualidad humana auténtica. La
necesidad de volver a descubrir una conducta sexual verdadera y responsable 20. Es evidente que este artículo puede limitarse sólo a unas pocas
pero serias investigaciones focalizadas en la transmisión sexual del VIH/SIDA
y ETS[70].
Hay muchos más estudios que explican que los condones no ofrecen total
protección contra estas enfermedades, muchas de las cuales pueden
encontrarse fácilmente en internet. Uno tiene que distinguir seriamente
entre el uso apropiado del preservativo y los fallos del mismo debidos a
diferentes causas. Respecto a esto último, el usuario no puede estar seguro,
como sucede con otros accidentes de consecuencias indeseables. La enorme
fuerza de estas consideraciones consiste en la llamada a evitar las variadas
consecuencias de la conducta sexual desordenada y, todavía peor, de la
promiscuidad, antes incluso de considerar en sí mismo el uso del condón.
Antes que centrarse en los aspectos concernientes a la investigación de los
expertos, uno tiene que tener presente sobre todo el bien integral de la
persona, en línea con una apropiada orientación moral, lo que será
necesario para proveer de una total protección frente a la pandemia. Con la
amenaza del VIH/SIDA, y sin ella, la educación a la castidad, la
abstinencia antes del
matrimonio y la fidelidad marital, han sido siempre propuestas por la
Iglesia como expresiones auténticas de la sexualidad humana[71]. Además, el desarrollo de preservativos de mejor calidad que puedan
asegurar un 100% de efectividad contra la transmisión del VIH/SIDA[72],
no es lo que propone la Iglesia. Lo que ha sido propuesto es vivir la propia
sexualidad de manera consistente con la propia naturaleza de la familia. Hay
que mencionar también que la OMS reconoce que la abstinencia y la fidelidad
matrimonial es una estrategia capaz de
eliminar completamente el riesgo de infección con VIH/SIDA y otras ETS;
los preservativos, por otra parte, reducen
el riesgo de infección[73]. 21. En resumen, es importante transcribir la recomendación de Luc
Montagnier, a quien se atribuye el descubrimiento del VIH: “Los remedios
de la medicina no son suficientes … En particular, es necesaria la educación
de la juventud frente al riesgo de la promiscuidad sexual, y prevenirla”[74].
El CDC informó, de manera parecida, que “las únicas estrategias de
prevención que son verdaderamente efectivas consisten en la abstinencia
(sexual) y las relaciones sexuales con partner
no infectado, respetando la fidelidad recíproca”[75].
Por esto, uno de los más importantes expertos italianos en enfermedades
infecciosas, Prof. Mauro Moroni, afirma que “el SIDA es una típica
epidemia de difusión por la conducta … Si estas conductas cambian, el
SIDA puede ser detenido sin una intervención profiláctica específica”[76]. El Prof. Lino Ciccone añade: “Consecuentemente, una verdadera y
efectiva prevención es, sobre todo, el conjunto de iniciativas encaminadas
a acabar con cuanto promueve el libertinaje sexual, presentado como una
conquista de libertad y civilización, así como cuanto se realiza para
ayudar a los jóvenes a no caer en la esclavitud de la droga o para
liberarse de ella. Dicho de otro modo: una verdadera prevención se
encuentra solamente incluida en un serio compromiso de educación. Una
educación que, previniendo equívocos y difusas concepciones reductivas,
conduzca al descubrimiento o redescubrimiento de los valores de la
sexualidad y de una correcta escala de valores en la vida humana. Cualquier
otra elección que excluya tales vías o, todavía peor, que implique un
ulterior impulso a la promiscuidad sexual y/o al uso de drogas, es cualquier
otra cosa, menos prevención y presentarla como tal supone un trágico engaño.
Un ejemplo típico de esta tergiversación es el de todas las campañas que
prometen la victoria sobre el SIDA, sólo con que se alcance a generalizar
el uso del preservativo. Se llega así a favorecer aquella promiscuidad
sexual que es la causa primera de la epidemia”[77]. Las observaciones de Ciccone coinciden plenamente con el serio problema
que yo he procurado profundizar también: “Además, hay que poner de
manifiesto que se llega a un auténtico crimen cuando se da por garantizada
la defensa de la infección si se usa el preservativo. Es esto también lo
que se impulsa con el sólo eslogan, vinculado al preservativo, de ‘sexo
seguro’. Ya como anticonceptivo, el preservativo registra un notable
margen de fallos, pero como defensa ante enfermedades sexuales transmisibles,
el fallo es decididamente más elevado. He aquí una muy reciente y
autorizada confirmación de fuente científica: ‘en líneas generales los
métodos de barrera … protegen del riesgo de enfermedades de transmisión
sexual (reducción de riesgo de aproximadamente el 50%) …Esta protección
se ejerce respecto a muchos agentes patógenos: papilomavirus … VIH’”[78]. Conclusión:
la necesidad de reforzar el matrimonio y la familia 22.
Me he ocupado antes, durante una conferencia desarrollada en Chile, de los
efectos deletéreos de oponerse a la dignidad humana y de la trivialización
del verdadero significado del sexo, así como de la instrumentalización y
comercialización del uso del sexo[79].
Un tal estilo de vida, que es desordenado y no corresponde ni con la
totalidad de la persona humana, ni con la voluntad de Dios, no puede ser un
bien verdadero. Hemos visto mucha gente distinta vulnerada por una tal
trivialización del sexo. Generalmente, las culturas han distinguido siempre
entre sexo irresponsable y sexo protegido con el matrimonio, en favor de la
familia. Algunos pueden decir que se trata de una exigencia excesiva, pero
tenemos que confiar en que el Señor, “no permitirá seáis tentados sobre
vuestras fuerzas”[80].
En muchos sitios emergen movimientos de jóvenes que prometen públicamente
mantener una actitud responsable ante el sexo y permanecer castos, absteniéndose
fuera del matrimonio, y ser fieles a sus esposos. ¿Por que razón no debería
ser propuesto a la juventud este modelo, especialmente en unos tiempos en
que tantos problemas se confunden en la sociedad? La lucha contra la
pandemia del VIH/SIDA tiene que ocuparse de la conducta sexual desordenada. 23.
El matrimonio tiene que ser presentado como algo precioso, algo que conduce
a la felicidad y la realización de la persona, cuando las parejas se
entregan a sí mismas en un proyecto de donación perpetua, recíproca,
exclusiva, total, irrevocable y sincera. “En la «unidad de los dos» el
hombre y la mujer son llamados desde su origen no sólo a existir «uno al
lado del otro», o simplemente «juntos», sino que son llamados también a existir recíprocamente, «el uno para el otro». … El don
recíproco de la persona en el matrimonio se abre hacia el don de una
nueva vida, es decir, de un nuevo hombre, que es también persona a semejanza de sus
padres.”[81].
El Prof. Livio Melina, un teólogo moralista, nos trae a la mente que una
cultura de la familia es esencial para la familia, para reforzarse de dos
debilidades evidentes, puntos centrales: la
fidelidad en el amor, y la
paternidad. Sobre la crisis de
fidelidad, dice que se manifiesta “como una incapacidad de dar
continuidad en el tiempo al grato evento del afecto: se vuelve raro que el
amor llegue a “tener historia”, una duración en el tiempo, a hacerse
una construcción, y por tanto, una casa habitable[82]. Domina hoy del amor una
romántica concepción, que lo concibe como un espontaneo evento que escapa
al control de la libertad, alieno a la responsabilidad ética de un cuidado
y un trabajo estable, alérgico a la institucionalización”[83]. Juan
Pablo II ha afirmado: “Una propuesta pastoral para la familia en crisis
supone, como exigencia preliminar, claridad doctrinal, enseñada
efectivamente en el campo de la teología moral, sobre la sexualidad y la
valoración de la vida … En la base de la crisis se percibe la ruptura
entre la antropología y la ética, marcada por un relativismo moral según
el cual no se valora el acto humano con referencia a los principios
permanentes y objetivos, propios de la naturaleza creada por Dios, sino
conforme a una reflexión meramente subjetiva acerca de lo que es más
conveniente para el proyecto personal de vida. Se produce entonces una
evolución semántica en la que al homicidio se le llama muerte inducida, al
infanticidio, aborto terapéutico, y el adulterio se convierte en una simple
aventura prematrimonial. Al no tener ya una certeza absoluta en las
cuestiones morales, la ley divina se transforma en una propuesta facultativa
dentro de la oferta variada de las opiniones más en boga”[84].
Chesterton con su agradable ironía dice que lo que falta, como a los pájaros,
si son verdaderamente maduros, es construir un “nido estable”. El Prof.
Melina comenta más adelante que la cultura de la familia será también el
remedio a la crisis de la paternidad, “que
se manifiesta al rehusar la asunción del peso, percibido como oneroso en
exceso, de dar vida a los niños”[85].
Tal crisis se ha suscitado en lo que ha sido descrito algunas veces como
“invierno demográfico”. La crisis de la fidelidad y la crisis de la
paternidad son dimensiones de la crisis del sujeto moral, es decir, de la
persona. Melina propone dos vías para reconstruir el sujeto moral: la vía de las virtudes y la vía de las relaciones interpersonales[86]. 24.
Es verdad que mientras no haya educación hacia una seria responsabilidad en
el amor, mientras no se le conceda la suficiente importancia a la dignidad,
especialmente de la mujer, mientras sea ridiculizada la fidelidad de la
relación monogámica, mientras se distribuyan preservativos a los jóvenes
en las fiestas y a los niños en las escuelas, mientras se difundan estilos
inmorales de vida y toda forma de experiencia sexual sea vista como positiva
y mientras no se garantice a los padres poder dar adecuada formación a sus
niños, tal “imposibilidad” se convierte en una condición limitante. El
final que resulta es no sólo preocupante en términos de difusión del VIH/SIDA,
sino que el hombre y la mujer ya no pueden fiarse más el uno del otro. ¿Que
pasará con estos niños en el futuro, sin la adecuada información y la
necesaria guía de los padres? No
obstante, la gran ayuda que la Iglesia y quizá toda la gente de buena
voluntad pueden ofrecer para reprimir esta terrible pandemia, confiando en
la divina Providencia, es el robustecimiento de la familia[87].
Diferentes grupos, movimientos, asociaciones, institutos y centros que
trabajan en favor de la familia y la vida tienen que jugar un papel
especial. La familia es la Iglesia Doméstica y la unidad básica de la
sociedad, la escuela de virtudes y el primer ambiente en que los niños
reciben su educación de sus primeros educadores, sus padres. Las familias
católicas deben ser ejemplos de santidad, dejando que la estrecha intimidad
con Dios en su vida de oración y en los sacramentos desborde en una genuina
interpelación para los demás. El Santo Padre ha repetidamente insistido,
“Familia, ¡sé tu misma!”. Pueda la familia ser verdaderamente lo que
es en realidad, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia, modelo de todas
las familias. [1] Declaración de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales. Reunión
en Roma, 17 de octubre de 2003 sobre la reciente cobertura informativa
de la BBC a propósito de asuntos católicos. [2] Cf. por ejemplo, la carta abierta de la Society for the Protection of Unborn Children’s, de 27 de octubre
de 2003 al Sr. Greg Dyke, Director General de la BBC Broadcasting House sobre el programa de la serie Panorama
de la BBC, Sex & the Holy City, en la que se dice “Sex & the Holy City no sólo dejó de apoyar tan serias
imputaciones con evidencias objetivas y verificables, sino que hizo
muchas otras llamadas apoyando la tesis del programa, soslayando la
evidencia estadística, médica y científica de fuentes de reconocida
autoridad”. Esta carta abierta facilita referencias que sostienen esta
aseveración. Cf. la carta del Forum de Mujeres Polacas a la Embajada
del Reino Unido, de 16 de octubre de 2003: “Nos hemos sentido muy
ofendidas por los sofismas y mentiras presentadas por el programa Panorama
de la BBC1, especialmente dado el contexto de las celebraciones del
25º Aniversario del Papa Juan Pablo II”. [3] Sobre el término “profiláctico”; en general los condones son
usados como “contraceptivos” (esto es, para prevenir la concepción)
y/o “profilácticos” (esto es, para evitar la transmisión de
enfermedades). [4] Para más información sobre la materia, cf. parr. 16 de este texto, más
abajo. [5] Para más detalles, ver parrs. 6-13 de este texto. [6] Un mensaje de paz, 30 de
julio de 2001, tratado durante la Sesión Plenaria de los Obispos Católicos
de África del Sur. Conferencia en el Seminario de S. Pedro. Pretoria. [7] 100 Cuestiones y respuestas sobre
el ‘síndrome de inmunodeficiencia adquirida’ y la actitud de los
católicos, febrero de 2002, n. 55. [8] Conferencia Episcopal de l |