PONTIFICIAS ACADEMIAS DE CIENCIAS, CIENCIAS SOCIALES, PARA
LA VIDA
El precursor de la Pontificia Academia de las Ciencias fue el "Linceorum
Academia", fundado en Roma en 1603. Tras algunas vicisitudes, Pío
IX la llamó en 1847 "Pontificia Accademia dei Nuovi Lincei".
Fue ampliada por León XIII en 1887 y en 1936 recibió de Pío
XI su nombre actual.
Actualmente es la única Academia de las Ciencias con carácter
supranacional existente en el mundo. Tiene como fin: honrar la ciencia
pura dondequiera que se encuentre; asegurar su libertad y favorecer las
investigaciones, que constituyen la base indispensable para el progreso
de las ciencias. La Academia se encuentra bajo la dependencia del Santo
Padre. Su Presidente, elegido por cuatro años, es desde 1993 el
Profesor Nicola Cabibbo, italiano. Forman parte de ella 80 Académicos
de nombramiento pontificio, propuestos por el Cuerpo Académico y
elegidos sin discriminación de ningún tipo entre los más
insignes cultivadores de ciencias matemáticas y experimentales de
cada país. El Director de la Cancillería es Monseñor
Renato Dardozzi.
A los 80 Académicos se suman los Académicos "Perdurante
munere" por razón de su oficio, y los Académicos de
Honor, por razón de sus méritos hacia la misma Academia.
La Pontificia Academia de Ciencias Sociales fue fundada por Juan Pablo
II el 1 de enero de 1994, con el Motu Proprio "Socialum Scientiarum".
Su objetivo, dice el artículo nº 1 de su estatuto, es "promover
el estudio y el progreso de las ciencias sociales, económicas, políticas
y jurídicas a la luz de la doctrina social de la Iglesia".
La Academia es autónoma y al mismo tiempo mantiene una estrecha
relación con el Pontificio Consejo "Justicia y Paz", con
el que coordina la programación de las diferentes iniciativas. El
número de sus Académicos Pontificios, también nombrados
por el Papa, no puede ser ni inferior a 20 ni superior a 40. Actualmente
son 31 y proceden de 24 países de todo el mundo, sin distinción
de confesión religiosa. Son elegidos por su alto nivel de competencia
en alguna de las diversas disciplinas sociales.
El Presidente es el Profesor Edmond Malinvaud, de nacionalidad francesa.
La Academia es sostenida financieramente por un Consejo de Fundación
cuyo Presidente es el Profesor Hubert Batliner. El Director de la Cancillería
es el mismo que el de la Pontificia Academia de las Ciencias, Monseñor
Dardozzi.
En la presentación de la Academia de Ciencias Sociales, el Arzobispo
Jorge María Mejía, entonces Vicepresidente del Pontificio
Consejo "Justicia y Paz", leyó el discurso preparado por
el Cardenal Roger Etchegaray. "La Academia que el Papa acaba de fundar
-decía- tiene la ambición de afrontar algunos desafíos
de la sociedad moderna: quiere ser un gran centro de 'diálogo interdisciplinar'
sobre los problemas cada vez más complejos, que influyen sobre el
hombre".
Con el Motu Proprio "Vitae Mysterium" del 11 de febrero de
1994, Juan Pablo II instituyó la Pontificia Academia para la Vida.
Sus objetivos son: estudiar, informar y formar sobre los principales problemas
de biomedicina y de derecho, relativos a la promoción y a la defensa
de la vida, sobre todo en la relación directa que éstos tienen
con la moral cristiana y las directivas del Magisterio de la Iglesia. Para
realizar estos fines, en octubre de 1994 se instituyó la fundación
"Vitae Mysterium".
La Academia para la Vida tiene autonomía propia, y mantiene relaciones
con el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios y
con varios Dicasterios de la Curia Romana empeñados en el servicio
a la vida.
Tras el fallecimiento de su primer Presidente, el Profesor Jérôme
Lejeune en abril de 1994, la Academia ha sido y es presidida por el Doctor
Juan de Dios Vial Correa, chileno. Cuenta con la ayuda de un Vicepresidente,
el Obispo Elio Sgreccia, Secretario del Pontificio Consejo para la Familia
y de un Consejo Directivo de 5 Académicos pontificios.
Pertenecen a la Academia 70 Miembros -nombrados por el Papa-, que representan
las distintas ramas de las ciencias biomédicas y aquellas que están
estrechamente relacionadas con los problemas concernientes a la promoción
y defensa de la vida. También hay 3 Miembros "ad honorem"
y Miembros por correspondencia que trabajan en Institutos y centros de
estudio sobre la cultura de la vida. El Consejo Directivo nombra un Secretario
que, bajo la dirección del Presidente, coordina la organización
de los trabajos de la Academia.
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