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Fue fundada
por Pío XI al cierre del Jubileo extraordinario de la Redención,
después de transformar en ente estable el Comité Central
constituido en ese Año Santo de 1933-1934 para asistir a los
peregrinos que afluían a Roma, cátedra y sede del Vicario de
Cristo.
Pablo VI la
erigió Ente Canónico en 1972 y la reorganizó en 1977,
confirmando algunas iniciativas espirituales que surgieron
durante el Año Santo de 1975.
Juan Pablo
II, el 16 de enero de 1997, le concedió nuevos Estatutos,
acentuando sus características pastorales y precisando su
naturaleza y finalidades: ponerse al servicio de las Iglesias
particulares para favorecer la acogida espiritual y material de
los peregrinos que vienen a la Sede de Pedro para que puedan
vivir, en las mejores condiciones posibles, su testimonio de fe
con la devota visita a las memorias de los Apóstoles Pedro y
Pablo y de los Mártires romanos y en el encuentro con el Santo
Padre. Y, en especial, coordinar y asistir la llegada de
peregrinos que, aislados o en grupo, visitan píamente la Sede
de Pedro, sobre todo con ocasión de manifestaciones de carácter
eclesial promovidas por la Santa Sede; ejecutar las directrices
del Comité Central con ocasión de los Años Santos para
asegurar una adecuada acogida de los peregrinos provenientes de
las Diócesis de todo el mundo, dirigidos hacia la Sede de Pedro
en respuesta a los llamamientos de los Comités Nacionales o
Diocesanos que promueven las peregrinaciones a Roma; coordinar y
asistir el movimiento de los peregrinos que se dirigen hacia los
varios Santuarios del mundo para participar en manifestaciones
religiosas presididas por el Santo Padre; favorecer, en lo que
sea posible, la participación de las personas con menos
posibilidades económicas en las peregrinaciones indicadas más
arriba.
Son órganos
de la Peregrinatio el Consejo de Administración y la Consulta
Pastoral. El Consejo de Administración aprueba los programas y
los balances anuales, y expresa su propia opinión sobre las
cuestiones de mayor importancia. La Consulta Pastoral, compuesta
por operadores pastorales de varias nacionalidades y grupos lingüísticos,
tiene la tarea de tratar las cuestiones relacionadas con la
animación espiritual de los peregrinos, con el fin de realizar
plenamente las finalidades religiosas de la Peregrinatio.
El Presidente de la
Peregrinatio es nombrado por el Santo Padre.
De acuerdo
con las Autoridades Eclesiásticas de las Iglesia locales, la
Peregrinatio nombra a sus propios Delegados en distintas partes
del mundo.
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