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Basilio Antonio
María Moreau (1979-1873)
El siervo de Dios Basilio Antonio María Moreau nació en Laigné-en-Bélin,
distrito de Le Mans (Francia), el 11 de febrero de 1799. Fue el octavo de
catorce hijos de una familia piadosa. Con su párroco, el p. Julián Le Provost,
aprendió las primeras nociones de latín. Prosiguió los estudios en el colegio
de Château-Gontier, y los terminó en el seminario mayor de Le Mans. El 12 de
agosto de 1821 recibió la ordenación sacerdotal. En su corazón ardía el celo
por las misiones, pero su obispo, mons. De la Myre, que lo quería para
profesor en el seminario diocesano, lo envió a realizar estudios superiores,
primero en San Sulpicio, en París, y después en la "Solitude D'Issy", dirigida
también por los sulpicianos. Allí permaneció de 1822 a 1823, y encontró a
quien sería su padre espiritual, el p. Gabriel Mollevaut. Al volver a Le Mans,
enseñó filosofía, teología dogmática y sagrada Escritura desde 1823 hasta
1836. Al mismo tiempo, desarrolló con fruto una intensa actividad pastoral.
En 1833 participó en la fundación del Buen Pastor de Le Mans,
institución destinada a la reeducación de delincuentes juveniles. En 1835 su
obispo, mons. Bouvier, le encargó la guía espiritual de la congregación de los
Hermanos de San José, constituida por laicos fervorosos que tenían como misión
instruir a la gente del campo de Le Mans. En ese mismo año fundó la sociedad
de Sacerdotes Auxiliares, con la finalidad de ayudar a los párrocos mediante
retiros espirituales, predicaciones de misiones populares y cursillos. El 1 de
marzo de 1837 el p. Basilio unió los Sacerdotes Auxiliares con los Hermanos de
San José en una única comunidad, que tomó el nombre de Congregación de la
Santa Cruz.
Completó su obra en 1841, fundando la rama femenina de las
Marianitas de la Santa Cruz. De ese modo, realizó su ideal de una única
congregación religiosa con tres secciones, siguiendo el ejemplo de la Sagrada
Familia de Nazaret: a los sacerdotes les dio el nombre de Salvatoristas; a
los hermanos, el de Josefinos; y a las religiosas, el de Marianitas.
La finalidad de la Congregación era: la educación, la
predicación, sobre todo en las zonas rurales y en las misiones extranjeras, el
ministerio parroquial, la difusión de la buena prensa, así como la dirección
de casas destinadas a la acogida de delincuentes jóvenes o de personas
abandonadas.
Entre los años 1840 y 1847 la Congregación, respondiendo al impulso misionero
de su fundador, envió a algunos de sus miembros a Argelia, Estados Unidos y
Canadá para establecer nuevas casas. Por deseo expreso del Papa Pío IX, el p.
Basilio fundó en Argelia las primeras escuelas cristianas del país y
contribuyó a la introducción y al progreso de la Iglesia católica en Estados
Unidos. En 1853 la Congregación asumió la responsabilidad de la misión en
Bengala (actualmente Bangladesh).
La vida del p. Basilio, como la vida de casi todos los
fundadores, estuvo marcada por el sufrimiento y la incomprensión, pero él se
sintió siempre un simple instrumento en las manos de Dios: "La obra de la
Santa Cruz —escribió a sus hijos espirituales— no es obra del hombre, sino
obra de Dios mismo. (...) Por eso os exhorto a renovar el espíritu de vuestra
vocación, que es un espíritu de pobreza, castidad y obediencia".
Aunque el nombre elegido para la Congregación no fue fruto de
su devoción particular a la cruz de Cristo, esta estuvo muy presente en su
vida, e insistió a menudo en ella para formar la vida espiritual de sus
miembros. Por eso dio como lema a su comunidad el verso de un himno
litúrgico: "Salve, oh cruz, nuestra única esperanza".
El siervo de Dios vivió retirado durante sus últimos años en
una casita junto al Instituto de la Santa Cruz; predicaba en las parroquias de
los alrededores de Le Mans, donde murió el 20 de enero de 1873.
Las tres ramas de la Congregación, que han ido creciendo y
extendiéndose por el mundo, están presentes en Francia, África y Asia.
Desempeñan su misión en escuelas y universidades, en la pastoral y servicios
sociales. La fase diocesana de la causa de beatificación del siervo de Dios
comenzó en Le Mans en 1948; en 1994 prosiguió en Roma, en la Congregación para
las causas de los santos. El 12 de abril de 2003 el Santo Padre Juan Pablo II
declaró al p. Basilio Antonio María Moreau "venerable", reconociendo sus
virtudes heroicas.
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