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MARÍA MAGDALENA DE LA
PASIÓN (1845- 1921)
Nació en Castellammare di Stabia, provincia de Nápoles (Italia), el 5 de
septiembre de 1845. Fue bautizada con el nombre de Costanza. Su madre, muy
piadosa, la consagró a la Virgen de los Dolores. A la edad de 4 años comenzó a
frecuentar la escuela, donde se relacionó con niñas pobres. Seguramente esta
experiencia dejó una huella profunda en su corazón.
En 1850 las Hijas de la Caridad se establecieron en Castellammare, con el fin de
asistir a los enfermos internados en el hospital de San Leonardo. Abrieron un
orfanato y un internado para niñas, en el que Costanza solicitó entrar. El clima
de oración y de piedad que se vivía allí suscitó en ella el deseo de consagrarse
al Señor. Hizo la primera comunión y, a la edad de 10 años, recibió el
sacramento de la Confirmación. Por motivos de salud, tuvo que volver a su casa.
A los 15 años su confesor la autorizó a consagrarse al Señor con los tres votos
perpetuos, aconsejándole que se hiciera "monja en casa". El 8 de junio de 1867
profesó en las Terciarias de los Siervos de María, tomando el nombre de María
Magdalena de la Pasión. El obispo de Castellammare, mons. Francesco Saverio
Petagna, le encomendó la dirección de la pía unión de las Hijas de María y la
catequesis de las niñas del pueblo. Las diversas epidemias de cólera que
azotaron Castellammare la impulsaron a fundar, en 1869, el instituto de las
Religiosas Compasionistas, cuyo carisma —según palabras de la madre María
Magdalena— es: "Compadecer con Jesús doliente y con la Virgen de los Dolores;
por tanto, compadecerse del prójimo en todas sus necesidades, tanto del espíritu
como del cuerpo".
El 27 de mayo de 1871 mons. Petagna concedió al Instituto la erección canónica;
el 10 de noviembre de 1893 el general de los Servitas firmó el decreto de
agregación a la Orden; y, por último, el 10 de julio de 1928, el Papa Pío XI
aprobó el Instituto.
Fueron innumerables las pruebas físicas y espirituales que la madre María
Magdalena debió soportar en su camino hacia la santidad, pero contribuyeron a
fortalecer su fe y su compromiso de servir totalmente al Señor. Murió de
pulmonía el 13 de diciembre de 1921.
El 19 de agosto de 1929 su cuerpo fue trasladado al santuario del Sagrado
Corazón, en Scanzano. El proceso de beatificación comenzó el 4 de abril de 1939.
Con decreto pontificio del 7 de julio de 2003, Juan Pablo II la declaró
venerable. Benedicto XVI, el 26 de junio de 2006, firmó el decreto de
beatificación.
La semilla sembrada por sor María Magdalena de la Pasión se ha convertido hoy en
un gran árbol, cuyas ramas se extienden más allá de los confines de su tierra
natal: 24 comunidades en Italia y 14 en el extranjero (Canadá, México, Chile,
India, Indonesia y Filipinas), 350 religiosas, 34 novicias y 35 postulantes.
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