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Moisés Tovini (1877-1930)
Nació en Cividate Camuno (Brescia) el 27 de diciembre de 1877.
Su padrino de bautismo fue su tío paterno, el abogado José Tovini (beatificado
el 20 de septiembre de 1998), que con su vida evangélica influyó mucho también
en las decisiones de Moisés.
Sus padres, Eugenio Tovini y Domenica Malaguzzi, después del
nacimiento de Moisés tuvieron otros siete hijos. Una vez terminada la escuela
primaria, gracias a la buena posición económica de su familia, Moisés
prosiguió los estudios secundarios primero en el instituto Venerable Luzzago
de Brescia, luego en el colegio episcopal San Defendente de Romano Lombardo y,
por último, en el colegio de Celana de Bérgamo. En aquellos años maduró su
vocación.
A los 15 años fue admitido en el colegio del seminario de
Brescia. Desde octubre de 1897 hasta octubre de 1898 realizó en dicha ciudad
el servicio militar en el cuerpo de infantería. Al final de sus estudios,
recibió la ordenación sacerdotal en la catedral de Brescia el 9 de junio de
1900.
Desempeñó su ministerio, durante algunos meses, como capellán
en Astrio de Breno. Luego, para completar su formación, fue enviado a Roma,
donde consiguió el doctorado en matemáticas, el doctorado en filosofía y la
licenciatura en teología. Por aquellos años realizó un intenso apostolado en
dos iglesias de la periferia de Roma, frecuentadas por los pobres del Agro
Romano: Cervelletta y Riposo.
En 1904 volvió a su diócesis, y fue uno de los primeros tres
sacerdotes oblatos de la congregación diocesana de la Sagrada Familia, formada
por sacerdotes seculares a disposición del obispo. Allí desempeñó el cargo de
superior durante varios años.
El compromiso principal de su vida fue el colegio del
seminario. Primero enseñó matemáticas y filosofía, y a partir de 1908, tras
conseguir el doctorado en Milán, también apologética y dogmática.
Profesor apreciado, gozaba de la estima del mundo laico por su
preparación cultural y científica. En 1914, en el Ateneo de ciencias de
Brescia, pronunció una conferencia, que tuvo mucho éxito, sobre los últimos
adelantos en cosmología.
En el período de la primera guerra mundial el obispo le
encomendó durante casi un año el cuidado pastoral de la parroquia de Provaglio
d'Iseo, y luego el de la de Tórbole: en ambas demostró ser un pastor de almas
celoso y caritativo.
Además de la enseñanza, se dedicó a la obra catequística
diocesana, contribuyendo en gran medida a la formación de los catequistas en
las parroquias ciudadanas y a la habilitación de los maestros para la
enseñanza de la religión en las escuelas públicas. Fue particularmente valiosa
su aportación a la Acción católica, de 1921 a 1926, como consiliario de la
junta diocesana. Eran tiempos difíciles para la asociación, que encontró en él
un guía sabio y apreciado.
Entre los diversos encargos que don Moisés desempeñó en la
curia, figuran: miembro del tribunal eclesiástico, examinador sinodal, censor
de libros y canónigo de la catedral.
En 1926 fue nombrado rector del seminario. Fueron años
difíciles a causa de algunas incomprensiones con sus colaboradores, que lo
consideraban demasiado bueno con los seminaristas; pero su dedicación a la
obra educativa de los futuros sacerdotes fue total.
En su primera homilía como rector indicó a los seminaristas el
camino de la santidad, siguiendo tres grandes amores: la Eucaristía, la Virgen
Inmaculada y el Papa.
Tras una breve enfermedad, sobrellevada con mansedumbre y
humildad, murió el 28 de enero de 1930 en la clínica bresciana de los Hermanos
de San Juan de Dios. Su cuerpo recibió sepultura en el cementerio de su ciudad
natal, pero, al ir aumentando su fama de santidad, fue trasladado a la iglesia
parroquial, donde actualmente se custodia y venera.
En 1963 se introdujo su causa de canonización. En abril de
2003 se reconocieron sus virtudes heroicas. El 19 de diciembre de 2005
Benedicto XVI aprobó el decreto referente al milagro en favor de don Giovanni
Flocchini, que había sido alumno del nuevo beato.
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