Julia
Salzano (1846-1929)
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Hija de Diego, capitán de los lanceros de Fernando II, Bey de Nápoles, y de
Adelaida Valentino, Julia Salzano nació en Santa María Capua Vetere, provincia
de Caserta, el 13 de octubre de 1846.
Huérfana de padre a los cuatro años, la llevaron para su educación a las
Hermanas de la Caridad en el Orfanato regio de S. Nicolás La Strada, donde
permaneció hasta los quince años. Una vez obtenido el diploma de magisterio,
tuvo el encargo de enseñar en la escuela municipal de Casoria, provincia de Nápoles,
donde se trasladó con la familia en octubre de 1865.
A la enseñanza se unía un notable interés por el catecismo y la educación de
la fe de los niños, de los jóvenes y de los adultos, cultivando la devoción a
la Virgen María
Junto con la Beata Catalina Volpicelli, propagó el amor y el culto al Sagrado
Corazón, viviendo el lema: “ad maiorem Cordis lesu gloriam”.
Su constante preocupación por llevar la doctrina y la vida de Cristo a través
de la enseñanza y el testimonio, la impulsó a fundar en 1905 la congregación
de Hermanas Catequistas del Sagrado Corazón.
Gastó toda su vida en el carisma de la catequesis, y decía: “Yo impartiré
siempre el catecismo, mientras me quede un hilo de vida. Y os aseguro que me
encantaría morir enseñando el catecismo”.
Del mismo modo exhortaba a sus hijas: “La hermana catequista ha de sentirse
siempre dispuesta a instruir a cualquier hora a los pequeños e ignorantes, no
debe tener en cuenta los sacrificios que exige este ministerio, sino que, más
bien, debería desear morir en la brecha, si Dios así lo quisiera”.
Otro Beato, Ludovico de Casoria, como en tono profético, le predijo: “Ten
cuidado que no te venga la tentación de abandonar a los pequeños de nuestra
querida Casoria, porque la voluntad de Dios es que vivas y mueras entre ellos”.
Y así fue.
Murió el 17 de mayo de 1929.
“Doña Julieta”, como la llamaban los ciudadanos de Casoria, dejó una viva
fama de santidad, hasta el punto que el 29 de enero de 1937 se inició el
Proceso de Canonización. El 2 de enero de 1994 se entregó la Positio, un
voluminoso dossier sobre la vida, virtudes y fama de santidad, en la Congregación
para las Causas de los Santos y, el 23 de abril de 2002, Juan Pablo II dispuso
la publicación del Decreto con el que se reconocía la heroicidad de sus
virtudes, atribuyéndole el titulo de Venerable Sierva de Dios.
El 20 de diciembre del mismo año, Juan Pablo II ha firmado también el Decreto
con el cual se reconoce el milagro atribuido a la intercesión de Julia Salzano.
Por su carisma, puede ser calificada como Mujer profeta de la Nueva Evangelización.
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