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JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE
BALAGUER
Declaraciones con motivo de la próxima canonización
Transcripción de algunas declaraciones realizadas desde que se difundió la
noticia de la canonización del beato Josemaría Escrivá:
— Card. Christoph Schönborn, arzobispo de Viena (Catedral de
Viena, 9 de enero): “Dios ha conferido al hombre la dignidad de poder configurar la realidad. El
beato Josemaría acogió este mensaje fundamental como un encargo: el trabajo,
entendido como camino no sólo de autorealización sino también de santidad”.
— Rev. Brian Kolodiejchuck, M.C., Postulador de la causa de canonización
de la Madre Teresa de Calcuta (Roma, 26 de febrero): “Es sorprendente comprobar qué distintos resultan los carismas y los
caracteres de los santos en la Iglesia. Pero cuando se llega a conocer con
profundidad la vida y el espíritu de cada uno, se acaba por percibir el común
denominador que les une: ser reflejo del modo de ser de Cristo, el Santo por
excelencia. Así sucede en el caso de dos de los grandes personajes de la
Iglesia Católica del siglo XX: el beato Josemaría y la Madre Teresa. Entre
esos puntos en común no puedo dejar de señalar el gran amor a la Iglesia, al
Papa, a la confesión sacramental (…) Entre otros muchos, quisiera detenerme a
comentar un punto particularmente característico del carisma de la Madre
Teresa: su amor por los pobres, por los enfermos, por los moribundos; en
definitiva, por los más necesitados de ayuda. En ellos, la Madre Teresa veía
al mismo Cristo. También en la vida del beato Josemaría encontramos un gran
compromiso por ayudar a Cristo presente en las personas que padecen necesidades
(...), un gran esfuerzo de compromiso social por mejorar las condiciones de
todos los seres humanos (...). Los pobres, los enfermos, los desahuciados,
fueron las armas para vencer en su batalla de que el Opus Dei echara a andar. En
ambos casos, tanto para el fundador del Opus Dei como para la Madre Teresa, en
la raíz de este compromiso se advertía la fe, que les hacía descubrir a
Cristo en cada hombre”.
— Card. Camillo Ruini, Vicario general de Su Santidad para la diócesis
de Roma (Basílica de San Eugenio, Roma, 9 de enero): “Duc in altum.Ante esta perspectiva, el espíritu del beato Josemaría es un punto de
referencia firme para adentrarse en el tercer milenio. La vida y las obras del
Beato nos ofrecen una orientación precisa para no perder de vista la primera y
fundamental “prioridad pastoral” que ha señalado el Papa para toda la
Iglesia: la santidad”.
— Prof. Guzmán Carriquiry Lecour, Subsecretario del Pontificio Consejo
para los Laicos (Roma, 26 de febrero): “El anuncio de la próxima canonización del Beato Josemaría Escrivá me
produce un vivo sentimiento de acción de gracias. Ha sido padre y maestro de
muchos en el camino de la santidad y el apostolado. Un promotor incansable de la
responsabilidad apostólica de todos los fieles, y en especial de los fieles
laicos, en todos los ambientes y actividades en que les toca vivir. Su compañía
e intercesión enriquece a toda la Iglesia y ayuda a renovar por todos los
lugares fecundos ímpetus de santidad y apostolado, para mayor alabanza de Dios
y servicio a los hombres”.
— Card. Joachim Meisner, arzobispo de Colonia (Catedral
de Colonia, 19 de enero): “Beatificaciones y canonizaciones significan una desprivatización de
la persona que pasa a pertenecer al patrimonio común de la Iglesia. El beato
Josemaría es y será siempre el fundador del Opus Dei, pero pertenece a todos
nosotros en la Iglesia. Por eso, nos alegramos con los miembros del Opus Dei,
porque pronto será canonizado”.
— Dña. Carla Cotignoli, Declaración del Movimento Focolari (Roma, 26 de
febrero): “Compartimos la gran alegría del Opus Dei por la canonización de mons.
Escrivá de Balaguer. Como tantas veces ha dicho el Papa, ‘los carismas son
don de Dios y esperanza para los hombres’. El carisma del fundador del Opus
Dei, de buscar la santidad en la vida ordinaria, en el trabajo, se convierte más
aún en patrimonio de toda la Iglesia. Precisamente en el comienzo de este nuevo
siglo, cuando el Papa en la Novo Millennio Ineunte reafirma con fuerza la
necesidad de vivir un ‘alto grado de la vida cristiana ordinaria’, la
santidad, luce con más claridad la belleza y la oportunidad de este don del Espíritu
Santo, para que junto a los otros carismas que ha suscitado en nuestro tiempo,
los laicos puedan contribuir eficazmente en la renovación del mundo del
trabajo, de la política, de la economía, del arte y de la comunicación, y
devolver el alma a los diversos ámbitos sociales”..
— Card. Norberto Rivera, arzobispo primado de México (Basílica
de Nuestra Señora de Guadalupe, México D.F., 9 de enero): “Para todo el mundo, pero especialmente para los mexicanos, esta noticia tan
esperada nos ha llenado de especial gozo. Me alegra también la peculiar
coincidencia de que Santa María de Guadalupe haya reunido de nuevo a Juan Diego
y a Josemaría Escrivá: los dos peregrinos del Tepeyac y enamorados de la
Virgen Morena. Los ha reunido en su camino a los altares, ya que en 1990 fueron
declarados venerables el mismo día cuando se reconocieron sus virtudes
heroicas”.
— Mons. Riccardo Ruotolo, director de la Casa Sollievo della Sofferenza, y
don Gerardo Di Flumeri, vicepostulador de la causa de canonización de
Padre Pío (San Giovanni Rotondo, 26 de abril de 2002): “Damos gracias a Dios por el gran don que Su Santidad Juan Pablo II ha querido
concedernos en este año de gracia con las canonizaciones del beato Padre Pío
de Pietrelcina y del beato Josemaría Escrivá. Esta feliz coincidencia propone
a estas dos extraordinarias figuras del siglo XX a la veneración de los fieles
del mundo entero y los señala como guías espirituales y testigos de una fe que
redescubre sus valores más auténticos y los proyecta en el corazón de las
futuras generaciones”. — Card. Jaime Sin, arzobispo de Manila, Filipinas (Catedral de Manila, 9 de
enero): “Pero quizá más importante que ésa u otras muchas curaciones, son las
incontables conversiones atribuidas a su intercesión. El mensaje del beato
Josemaría —descubrir a Dios en las circunstancias ordinarias de la vida— ha
removido a muchos. El beato Josemaría es realmente un poderoso intercesor ante
Dios. Os animo a que le encomendéis vuestras necesidades espirituales y
materiales”.
— Priora del convento de Carmelitas Descalzas de Coimbra (Coimbra, 30 de
noviembre de 2001): “Como cooperadoras del Opus Dei desde hace varias décadas, queremos manifestar
nuestra alegría por la próxima canonización del beato Josemaría. Este gozo
es compartido por la Hermana Lucia, que reitera lo que ya manifestó con ocasión
de la beatificación del Siervo de Dios”(La vidente de Fátima conoció personalmente al beato Josemaría y le“empujó”cariñosamente a comenzar la labor apostólica del Opus Dei en Portugal).
— Card. Antonio María Rouco, azobispo de Madrid (Catedral
de la Almudena, 9 de enero): “Damos gracias al Señor por ello, y le pedimos, que si él quiere, que sea
también este año, lo más pronto posible, el día en que la Iglesia recorra
definitivamente el camino canónico del reconocimiento de la santidad del beato
Josemaría. Que el Señor conceda a la Prelatura, a los sacerdotes, a sus fieles
y a toda la Iglesia celebrarlo de tal manera que sea de nuevo visible entre
nosotros a Cristo que pasa”.
— Card. Frédéric Etsou, arzobispo de Kinshasa (Catedral Notre Dame
du Congo, Kinshasa 9 de enero): “La violencia y la división tienen como causa frecuente la intolerancia y el
rechazo de la diferencia. Nos conviene descubrir y vivir la predicación del
beato Josemaría: una constante llamada a aprender a vivir juntos, a trabajar
juntos; sin dar importancia a la raza, al contexto cultural, a las convicciones
religiosas, a la condición social, a las opciones políticas. (...) Pidamos a
Dios que nos conceda, por intercesión del beato Josemaría, la paz para
nuestras almas, la paz para nuestro país, la paz para la Iglesia y finalmente
la paz para el mundo”.
— Mons. Domenico Sigalini, Asistente General Adjunto de Acción Católica
Italiana (Roma, 26 de febrero): “La santidad, como siempre ha enseñado la doctrina católica, es un don de
Dios para todos. Y que haya alguien que consiga que los laicos procuren
convertirla en una experiencia viva en su trabajo, en su competencia
profesional, en medio de sus relaciones sociales, en la vida ordinaria –que
tantos viven como un suplicio con la mente puesta en la distracción y las
diversiones–, es otro gran don de Dios. Significa que el beato Josemaría
Escrivá ha sabido captar los sueños de Dios sobre esta humanidad, y ha
entendido que Jesús se ha hecho hombre, ha padecido, ha muerto y ha resucitado
precisamente para que todo hombre, toda mujer, pudiera ser sacerdote, rey y
profeta –es decir, santo– en su misma laicidad. Santidad laical es búsqueda
diaria en la Acción Católica, que con alegría y agradecimiento se abre a este
don de un nuevo santo que Dios concede a su Iglesia, para profundizar y
compartir con todos esta vocación”.
— Card. Jean-Marie Lustiger, arzobispo de París (Iglesia Saint-Honoré
d'Eylau, 8 de enero):
“Josemaría Escrivá es una de esas figuras que atraviesan los siglos y señalan,
de alguna manera, al observador atento, lo que el Espíritu está realizando en
su Iglesia. La tarea precisa que la Providencia encomendó al beato Josemaría
incide sobre uno de estos mensajes: poner por obra la llamada a la santidad de
todo el pueblo cristiano”.
— Mons. Juan José Omella, obispo de Barbastro-Monzón
(Barbastro, ciudad natal del beato Josemaría, 22 de diciembre de 2001):
“Este evento supone una gran alegría y un motivo de orgullo para la ciudad en la
que el beato conoció la fe cristiana; es motivo de profunda satisfacción para
toda la Iglesia diocesana. Es, también, un estímulo para quienes formamos
parte de esta diócesis, porque nos recuerda que todos estamos llamados a la
santidad, que es una meta asequible”.
— Dr. Giancarlo Cesana, de Comunión y Liberación (Roma, 26 de febrero): “«Todo trabajo es ocasión de santidad». En esta frase –que es al mismo
tiempo afirmación y propuesta– del beato Josemaría Escrivá, siento todo el
atractivo y la fuerza del cristianismo, como experiencia que transforma y llena
de sentido cualquier circunstancia de la vida, incluso la más rutinaria y
banal”.
— Card. Franz König, obispo emérito de Viena (21 de diciembre de 2001):
“Escrivá pertenece al tesoro de la Iglesia (…) Conocí al beato Escrivá de
Balaguer en Roma durante el concilio Vaticano II. Me habían dicho que fomentaba
el papel del laico en la vida cotidiana, en las profesiones, para conseguir que
la Iglesia actuara en el mundo a través de los laicos, sin alzacuellos ni faja
episcopal. Era un hombre que, a mi modo de ver, transpiraba una enorme grandeza
de espíritu. Se interesaba por el concilio, supe que viajaba mucho y que estaba
interesado por el apostolado de los laicos. Hablaba mucho de lo que sucedía en
todo el mundo, y me di cuenta muy pronto de que allí había una Iglesia
viva”.
— Mons. Adam Exner, arzobispo de Vancouver, Canadá (Holy Rosary Cathedral,
9 de enero): “Los santos no son personas que planifican y organizan su particular estilo de
vida y perfección, y lo siguen al pie de la letra con sus propias fuerzas. Los
santos son personas que aman y confían en Dios hasta el punto de permitir
gozosamente que Dios les conduzca y les lleve allí donde Él quiera. Desde
joven y a lo largo de toda su vida, el beato Josemaría dejó gustoso que Dios
guiara y modelase su vida. Y siempre, el tema de su oración fue: ‘Permite
que, lo que tú desees y yo no, ocurra’. El beato Josemaría no planificó su
vida: dejó que Dios fuera su conductor y guía”.
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