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Lundi 11 mai 1964
Con espíritu grato Nos damos a Vuestra Majestad una sincera bienvenida
en Nuestra casa. Nos no hemos podido olvidar nunca la acogida verdaderamente
real que Nos brindó durante Nuestra reciente peregrinación a Tierra Santa; Nos
conservamos, de modo particular, el recuerdo de las innumerables pruebas de
honor con que Vuestra Majestad rodeó Nuestra humilde persona a lo largo de
Nuestra permanencia en el Reino Hascemita de Jordania. Con inmensa gratitud
recordamos la constante compañía de Vuestra Majestad durante el vuelo sobre su
territorio que Nos vio de peregrino en su tierra bendita.
Habiendo encontrado y conocido al pueblo de su Reino, habiendo visitado sus
casas y sus ciudades, Nos sentimos confirmado y reforzado Nuestro afecto hacia
él y Nuestros auspicios por su prosperidad; su felicidad y su paz.
De modo particular Nos hemos sentido impresionado por los grandes esfuerzos
que se han llevado a cabo en los campos de la cultura y de la educación por
medio de las numerosas y modernas escuelas e institutos de enseñanza, así como
en el sector agrícola que Vuestra Majestad ha alentado y asistido, llevándolo a
mayores éxitos y a un admirable progreso. Nos tenemos confianza en que tan
bienhechoras actividades continuarán y serán cada vez más fecundas. Vuestra
Majestad puede estar seguro de que los católicos de Jordania harán lealmente
todo lo posible para promover el progreso de su patria, sobre todo con sus
iniciativas en el campo de la educación y del trabajo social, seguros de que
gozarán siempre de sus derechos civiles y contarán con la benevolencia de
Vuestra Majestad.
Al noble y amado pueblo de Jordania, Nos auguramos todo favor celestial;
sobre todo, Nos pedimos a Dios que proteja y salvaguarde a Vuestra Majestad y a
la Real Familia y que derrame sobre Vuestra Majestad y sobre su Reino sus más
señalados y abundantes favores.
*ORe (Buenos Aires), año XIV, n°612, p.4.