Lundi
20 avril 1964
Señor Ministro:
Os damos la bienvenida y recibimos Vuestra visita con gran satisfacción y
aceptamos con hondo aprecio las Cartas Credenciales por medio de las que el
Presidente de la República de Corea acredita a Vuestra Excelencia como primer
Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario ante la Santa Sede.
Es Nuestro ardiente deseo mantener cordiales y leales relaciones, sobre la
base de la paz y la colaboración, con la noble República que representáis, por
intermedio de los buenos oficios de Vuestra Excelencia. Os agradecemos Vuestras
amables palabras referentes a la Iglesia Católica y su contribución a la
felicidad espiritual, civil y cultural del pueblo Coreano. Esta amistad continúa
y Nos afirmamos que los Católicos de Corea demostrarán siempre que son
ciudadanos leales y activos, respetuosos de las autoridades legítimas y
obedientes con respecto a las leyes cívicas.
Sólo toda clase de bienaventuranzas deseamos a la República de Corea: paz y
prosperidad, éxito en su alta misión moral, civilizadora y espiritual en el
lejano Oriente y entre todas las Naciones. Pedimos a Vuestra Excelencia quiera
transmitir gentilmente Nuestros cordiales saludos y Nuestros mejores votos a Su
Excelencia el Presidente de la República de Corea, al Gobierno y al amado pueblo
coreano. La Iglesia Católica predica la religión de Cristo a todos aquellos que
libre y voluntariamente escuchan su Mensaje; pero también quiere contribuir con
sincero respeto de las autoridades legítimas al mayor bienestar del pueblo
coreano, sin otro interés que el de su felicidad y prosperidad.
Sobre Vuestra Excelencia que se hace cargo de sus importantes funciones,
sobre Su Excelencia Chung Hee Park y sus colaboradores en el Gobierno y sobre
todos los ciudadanos de Corea Nos invocamos la abundancia de las gracias divinas
y de los favores celestiales.
* ORe (Buenos Aires), año XIV, n°609, p.3