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DISCURSO DEL SANTO PADRE PABLO VI A
LOS EMPRESARIOS DE BARCELONA
Martes 14 de abril de 1964
Señores:
Os agradecemos de todo corazón vuestra visita. Apreciamos de
veras el que hayáis colocado en puesto de honor del programa conmemorativo -
austero y digno - de los cinco lustros de vuestra noble institución esta
peregrinación a Roma. Bien sabemos que con ello habéis querido dar una nota de
elevación espiritual a vuestras celebraciones. Esto Nos consuela y por ello os
felicitamos.
Hombres de la industria como sois, representantes de un sector
tan vasto de la producción española como es el de Barcelona y su Provincia,
tratáis de guiar el trabajo humano y las fuentes de riqueza hacia metas de
primordial interés para la prosperidad de la nación, para el bienestar de la
familia y la promoción del individuo. Pero además, vosotros, conscientes de
ser hijos de la Iglesia, tratáis de prestar oído atento a su doctrina, eco del
evangelio, la cual señala, sobre todo con las encíclicas, ideales de
santificación para la actividad humana en la observancia de la justicia y de la
caridad. Y así vuestra fina sensibilidad de católicos os permite recoger una
voz que amonesta y enseña cómo el progreso técnico no debe disputar el
terreno a la religión, cómo el trabajo no tiene que ser enemigo de Cristo.
En este momento particular de vuestra Patria en que con fe en
sí misma y confianza en el porvenir ve lanzadas fuerzas ingentes hacia metas de
desarrollo económico, por encima de las leyes y juegos de la producción, sobre
todos los caminos abiertos a la abundancia de bienes, pero sin oponerse a ellos,
la conciencia de católicos responsables os hablará de servicio a la sociedad
en la debida jerarquía de valores, y la luz de la fe os hará descubrir en
todas las cosas el rostro inefable y paterno de Dios. Que él os bendiga, que
bendiga vuestros hogares, vuestros obreros, vuestros compañeros y colegas de
profesión; que bendiga a Barcelona y a España entera.
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