DISCURSO
DE SU SANTIDAD PABLO VI
AL PRESIDENTE DE TANGANICA,
JULIUS K. NYERERE*
Martes
19 de noviembre de 1963
Señor Presidente:
Os agradecemos a vos personalmente y a las ilustres personalidades que os
acompañan vuestra visita y os damos una cordial bienvenida en esta Nuestra Casa,
tan cordial como la bienvenida que se Nos dispensó el año pasado cuando tuvimos
la inolvidables experiencia de visitar el gran continente africano.
Nos impresionó entonces la vitalidad de los pueblos africanos, de las naciones
que han logrado su independencia, las cuales marchan rápidamente hacia la
prosperidad y el progreso. Para conseguir estas dos finalidades, los amados
pueblos de África no pueden hallar amigos mejores, pensamos, ni colaboradores
más generosos que los Obispos y el clero católico, ni habrá ciudadanos más
leales y respetuosos de las autoridades cívicas legales que los católicos
africanos.
Por lo tanto, Nos rogamos que Nuestros hijos, en vuestro país y en todos los de
África, puedan demostrar que respetan celosamente la ley y el orden y que los
distintos Gobiernos puedan proteger y salvaguardar esa libertad que la Iglesia
necesita para desarrollar su alta misión de verdad, caridad y justicia, para
bien de África y para la paz del mundo.
Con estos sentimientos, reiteramos las expresiones de Nuestro aprecio por
vuestra visita, Señor Presidente, y Nos complacemos en impartir a vos y a
vuestro séquito Nuestra Bendición Apostólica, mientras invocamos sobre la amada
Nación de Tanganica los más abundantes favores y gracias de Dios Todopoderoso.
*ORe (Buenos Aires), año XIII, n°589, p.4.