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VIAJE APOSTÓLICO
DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II A BERNA CON MOTIVO DEL ENCUENTRO
NACIONAL DE LOS JÓVENES CATÓLICOS DE SUIZA
DISCURSO DE JUAN PABLO II A
LOS MIEMBROS DE LA ASOCIACI ÓN
DE EX GUARDIAS SUIZOS
Domingo 6 de
junio
de 2004
Amadísimos hermanos:
1. Al concluir esta peregrinación apostólica a Suiza, me alegra
encontrarme con vosotros, miembros de la Asociación de ex Guardias suizos, y con
vuestros familiares. Saludo cordialmente a cada uno. En estos más de veinticinco
años de pontificado, he tenido ocasión de conoceros a muchos de vosotros en el
Vaticano y es un placer volveros a ver ahora juntamente con vuestras familias.
Gracias por vuestra grata presencia. Expreso mi agradecimiento en particular al
presidente de vuestra asociación, señor Jacques Babey, por las amables palabras
que me ha dirigido en vuestro nombre.
2. El Sucesor de Pedro tiene una deuda especial de gratitud hacia la comunidad
católica de este país, porque de ella provienen los Guardias suizos, que, desde
hace cinco siglos, desempeñan un papel peculiar para mantener el orden y la
seguridad en el Vaticano, en Castelgandolfo y en todos los lugares a donde el
Papa se dirige para cumplir su ministerio. Dice el Evangelio que el árbol bueno
se conoce por sus frutos (cf. Mt 7, 17-18). Yo puedo asegurar que los
jóvenes que de aquí van a Roma para prestar ese singular servicio al Sumo
Pontífice son muchachos que honran a sus familias y a las parroquias de Suiza.
3. También honran a esta benemérita asociación, que se esfuerza por mantener
siempre vivo, aquí en la patria, el interés por ese servicio a la Iglesia, a fin
de que el cuerpo de la Guardia suiza pontificia cuente con un constante y válido
relevo. Os agradezco vivamente todo lo que habéis hecho y seguís haciendo, y os
exhorto a perseverar en vuestro compromiso de testimonio de Cristo y fidelidad a
la Iglesia en medio de un mundo que cambia.
La Virgen María vele siempre sobre vosotros y sobre vuestras familias. De
corazón os bendigo a todos.
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