VIAJE APOSTÓLICO A SANTO DOMINGO
DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO
II A REPRESENTANTES DE VARIAS ETNIAS INDÍGENAS DEL CONTINENTE
Nunciatura apostólica en Santo Domingo Martes 13 de octubre de 1992
Es para mí motivo de particular gozo daros mi más cordial y afectuosa
bienvenida, representantes de diversas etnias indígenas del continente
americano, que habéis querido venir a Santo Domingo para tener este encuentro
con el Papa.
Mi ferviente deseo era el de celebrar el V Centenario de la llegada del
Evangelio al Nuevo Mundo reunido con multitud de hermanos y hermanas indígenas
en Yucatán, cuna de gloriosas civilizaciones de vuestros antepasados. Pero por
razones que os son bien conocidas, ha sido necesario reducir los actos de la
programación inicial, confiando que el Señor me permita en un futuro no lejano
poder encontrarme con los hijos e hijas de los nobles pueblos indígenas para,
juntos, celebrar una vez más la fe cristiana que inspira a vuestras comunidades
y alienta vuestros esfuerzos por lograr condiciones de vida más digna y justa.
En esta tierra, donde fue plantada la cruz de Cristo hace ahora cinco siglos, os
hago entrega del Mensaje de paz y amor que dirijo a todas las personas y grupos
étnicos amerindios. Sed, pues, portadores de mis palabras de aliento y del
profundo afecto que siento por todos los hermanos y hermanas indígenas, a
quienes encomiendo a la maternal protección de Nuestra Señora de Guadalupe para
que la efemérides que conmemoramos les corrobore en su fe cristiana y sostenga
sus legítimas aspiraciones por conseguir el puesto que les corresponde en la
sociedad y en la Iglesia.
A los aquí presentes, a vuestras familias, a vuestros pueblos y Naciones bendigo
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
© Copyright 1992 - Libreria Editrice
Vaticana
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