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SALUDO DE JUAN PABLO
II A LOS CADETES DE LA ARMADA ARGENTINA
Castelgandolfo, 19 de septiembre de
1980
Vos saludo con afecto, Cadetes de la Armada Argentina,
que, en compañía de vuestros Oficiales y compañeros becarios
de otros países habéis querido tener este encuentro, como prueba de adhesión
filial, con el Sucesor de Pedro.
“Libertad”, nombre del buque-escuela con el que surcáis los
mares y visitáis tantas naciones, es una invitación permanente a orientar
vuestra vida conforme a los criterios de libertad de los hijos de Dios. San
Pablo afirma que la libertad cristiana es total, pero en la medida en que se
deja guiar por el sentido de responsabilidad hacia el prójimo y hacia uno
mismo, sirviendo así a Dios. Solamente la libertad entendida de este modo hace
posible la construcción de la paz.
La Iglesia se esfuerza por que esa sociedad, de la que formáis
parte, respete la dignidad, la libertad, el derecho de las personas, y esas
personas sois también vosotros. En nombre de Cristo os exhorto a ensanchar
vuestros corazones a las dimensiones del mundo y a poner vuestras energías al
servicio de los hermanos. Sed generosos y sinceros. Colaborad a la edificación
de un mundo mejor donde reine siempre la paz, fruto de la libertad, del amor y
de la justicia.
Con estos deseos os animo a proseguir la singladura de vuestra
vida. Que el Espíritu del Señor os guíe siempre. En prenda de la constante
asistencia divina, imparto de corazón a vosotros y a vuestras familias la
Bendición Apostólica.
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