DISCURSO DEL SANTO
PADRE JUAN PABLO II A UN GRUPO DE ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA
22 de marzo de 1980
Queridos jóvenes,
He sabido de vuestra presencia en Roma para una breve
permanencia y con mucho gusto he querido ofreceros la oportunidad de este
encuentro con el Papa.
Sé que formáis un grupo de estudiantes de Medicina
de la Universidad de Córdoba y que os aproximáis al final de vuestra carrera.
Vuestra doble condición de jóvenes y de estudiantes
de Medicina me sugiere tantos pensamientos sobre los que me detendría
largamente, pero el tiempo non lo permite. Sí, quiero deciros que os preparéis
con ilusión y seriedad a vuestra futura tarea, que tanta importancia tiene para
la sociedad.
Poned sumo cuidado en no hacer de vuestra vida una
mera profesión, sino una verdadera vocación de servicio, de ayuda a los
demás. Y tratad de ver siempre, en los futuros pacientes que acudirán a
vosotros, no sólo cuerpos necesitados de asistencia, sino también espíritus
en los que depositar a la vez la buena palabra que da serenidad, que alienta en
el humano caminar, que respeta y hace respetar la ley moral, que sabe abrir el
corazón a la voz de Dios y al sentido trascendente de la existencia.
Cultivad estos grandes valores con toda la generosidad
de vuestra juventud y pedid a Jesús, el amigo más íntimo, que os amaestre en
ese camino. Así viviréis en plenitud el presente y os prepararéis
sólidamente para el futuro. Acompaño estos deseos con una cordial Bendición,
extensiva a vuestras familias.
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