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VIAJE A TURQUÍA
DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LA COMUNIDAD POLACA
Viernes 29 de noviembre de 1979
Queridos compatriotas:
1. En el programa de mi actual visita no podía faltar el encuentro con vosotros. Es un encuentro único por las circunstancias en que se realiza. Cuando,
hace algunos años, fue a Cracovia el profesor L. Biskupski a visitarme, durante la conversación me propuso también
la idea de visitar vuestra comunidad de Adampol en Turquía. Pero era difícil
prever la posibilidad que proponía. Mas la Providencia divina ha hecho que hoy
se esté realizando de una manera que, durante aquel encuentro, ninguno de
nosotros podía prever.
2. La colonia polaca en Turquía no es numerosa; sin embargo, tiene un significado
excepcional, tiene una elocuencia histórica. Ante todo, vuestra presencia aquí
recuerda un hecho muy entrañable para cada polaco. Después de la división de
Polonia, cuando diversas cortes reales europeas habían tomado parte en la
violencia hecha sobre el cuerpo vivo de nuestro país, sólo Turquía no compartió
tal violencia. Sin embargo, habíamos dejado atrás siglos difíciles. Las
reiteradas, guerras, llevadas con suerte alterna hasta Viena en el 1683. Por lo tanto, si después de
todo esto,
precisamente aquí en Estambul los sultanes no aceptaron la división de Polonia,
debemos considerar este hecho como algo único.
"Todavía no ha llegado el Nuncio de Lechistan (Polonia)", se anunció durante
muchos años en esta corte, durante las recepciones a los representantes de los
otros Estados. Y finalmente ha llegado el momento de la venida de este Nuncio.
3. Adampol (Polonezköy) debe su nombre al príncipe Adam Jerzy Czartoryski,
que en 1842 dio origen a esta colonia polaca, fundada en terrenos que los
polacos habían comprado a los misioneros de San Vicente de Paúl (lazaristas).
Pero la historia de la presencia de la colonia polaca en la antigua capital de
Turquía en Estambul se remonta a un pasado mucho más lejano y cuenta casi con
400 años. Raramente ha sucedido en otra parte del mundo que una agrupación de
polacos pudiese sobrevivir tanto tiempo lejos de la patria. Aquí encontraron
refugio los polacos insurrectos de 1830-31, los prisioneros de guerra
rescatados por los turcos de la armada del Zar, los soldados polacos de la
división de Zamoyski disuelta en 1856.
En 1855 vino a Estambul Adam Mickiewicz, nuestro máximo poeta, para sostener
aquí el espíritu patriótico entre los polacos y formar una legión polaca que,
según la concepción del romanticismo, debía servir para la liberación de la
patria que, después de la insurrección de noviembre, fue todavía más sojuzgada.
La colonia polaca en Turquía ha vivido diversas vicisitudes y ha
afrontado muchas dificultades. El hecho de que hoy nos encontremos aquí y
hablemos en la lengua de nuestros antepasados, constituye el mejor testimonio de
su actitud.
4. Vosotros sois herederos de esos polacos que, hace más de 100 años, dieron
comienzo a este oasis polaco en el Bósforo.
Yo. como compatriota vuestro y a la vez "primer Papa de la estirpe de los polacos", me encuentro con vosotros
hoy con gran emoción. Doy gracias a Dios por este encuentro.
Al mismo tiempo formulo para vosotros los más cordiales deseos de todas las
gracias de Dios en vuestra vida personal, familiar, social, cívica.
Juntamente con vosotros encomiendo a la protección de la Madre de Dios a
Polonia, patria de nuestros antepasados y patria nuestra. Permaneced firmes en
la fe de Cristo y de su Iglesia, que os acompaña a través de toda la
historia de generación en generación. Os bendigo en el nombre de la Santísima
Trinidad y os saludo a cada uno de vosotros y a toda vuestra comunidad.
© Copyright 1979 - Libreria Editrice
Vaticana
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