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MENSAJE DEL SANTO PADRE JUAN
PABLO II A LOS PARTICIPANTES EN EL
XIX CONGRESO DE LA UNIÓN CATÓLICA ITALIANA DE PROFESORES DE ENSEÑANZA SECUNDARIA
Amadísimos hermanos y hermanas:
1. Habiendo venido de todas partes de Italia
para celebrar el XIX congreso nacional de vuestra Asociación, queréis
reflexionar sobre cómo debe prepararse la escuela italiana, en un ambiente de
notables transformaciones, para vivir momentos de gran valor para su futuro.
El
tema que habéis elegido, «¿Qué proyecto cultural y educativo en el umbral del
tercer milenio?», manifiesta de forma clara vuestra intención de afrontar el
próximo trienio como un «nuevo adviento», atentos a los «signos de los tiempos»
y valientemente abiertos a las innovaciones.
El cristiano sabe bien que no basta
sólo esperar el futuro del mundo; hay que proyectarlo y construirlo mediante los
elementos positivos del presente.
En esta fase de amplios cambios que afectan al
mundo de la enseñanza, la UCIIM (Unión católica italiana de profesores de
enseñanza secundaria), fiel a sus finalidades originarias, está llamada a
intervenir con puntualidad y competencia en los diversos proyectos de reforma.
Se trata de trabajar con sentido de responsabilidad en este ámbito,
profundizando los aspectos pedagógicos y didácticos de vuestra misión peculiar
y, sobre todo, teniendo siempre presentes las exigencias reales de aquellos a
quienes la Providencia ha confiado a vuestro compromiso profesional, es decir,
los jóvenes.
2. La escuela, en especial la secundaria, se encuentra en la
encrucijada de los numerosos caminos que la sociedad y la cultura abren a los
jóvenes. Os exige, queridos profesores, notable sensibilidad, interés y espíritu
de servicio iluminado y generoso. Ya desde su fundación, la UCIIM se ha
preocupado por poner al alumno en el centro de la acción didáctica,
subrayando que toda intervención educativa debe referirse siempre a la persona
del alumno en su originalidad y totalidad. Por tanto, la relación pedagógica
tiene que vivirse con espíritu de amor. Esto significa ofrecimiento recíproco de
confianza y esfuerzo para establecer la colaboración entre el profesor y el
alumno.
En los jóvenes de hoy se dan a menudo actitudes contradictorias, signo
de la búsqueda confusa de una realización de sí plenamente satisfactoria. Es
necesario mirar con confianza a los jóvenes; es preciso dialogar con
ellos mediante un lenguaje abierto y directo, confirmado por la coherencia
de la vida; hay que abrirles los «talleres» de la historia, haciéndolos
participar en proyectos culturales animados por la sabiduría del Evangelio.
3. Amadísimos hermanos y hermanas, la relación entre fe y cultura representa un
ámbito vital para el destino de la Iglesia y el futuro de la sociedad. Hoy, en
este particular marco histórico, es más necesario que nunca que el creyente,
comprometido en el singular laboratorio de cultura que es la escuela, realice un
serio discernimiento de las diversas formas culturales presentes en la
sociedad, juzgándolas a la luz de los valores cristianos.
La UCIIM, fiel a su
identidad originaria y abierta proféticamente al futuro, está llamada a tener y
sostener a profesores preparados y actualizados profesionalmente, de
espiritualidad límpida y fuerte, capaces de testimoniar a todos aquellos con
quienes se encuentren en la escuela —alumnos, compañeros y padres— el amor de
Jesús, el Maestro, con el propósito de realizar una presencia cristiana
eficaz en los ambientes en los que se elabora la cultura y se forma la
opinión pública.
Para llevar a cabo esta tarea tan ardua, la Asociación no puede
por menos de recordar a sus miembros que, a ejemplo de Gesualdo Nosengo y de los
pioneros de sus orígenes, es preciso recurrir todos los días a la lógica
luminosa de la fe y a la fuente inagotable de la oración. Es
necesario, además, alimentar la certeza de que nadie está solo en la educación y
en los caminos del mundo, porque Jesús, el Maestro, está siempre en medio de
nosotros ayer, hoy y siempre, hasta el fin del mundo.
Deseándoos un trabajo provechoso, os encomiendo a cada uno a la protección de
María, Sede de la sabiduría, mientras os bendigo a todos de corazón.
Vaticano, 18 de febrero de 1997
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Vaticana
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