Señor Cardenal,
queridos Hermanos en el episcopado,
amadísimos hermanos y hermanas del Ecuador,
Cuando faltan apenas muy pocos días para mi
visita a vuestro b País, quiero enviaros este mensaje a través de la televisión,
para hacer llegar con él desde Roma un cordial y afectuoso saludo a cada uno de
los ecuatorianos, los de las ciudades y de los pequeños poblados, de la costa,
de la cordillera o de la selva.
Con la ayuda de Dios, el próximo día 29
estaré en vuestra Patria, cuna de grandes valores históricos, culturales,
humanos y cristianos que me merecen tan hondo aprecio, y hogar de figuras
notables que han enriquecido a vuestra sociedad y a la Iglesia.
Llegaré a Quito cuando se conmemoran los
450 años de la primera predicación del Evangelio. La semilla de la fe sembrada
en la tierra fértil del alma ecuatoriana, ha dado abundantes frutos. En esta
encrucijada histórica y a punto ya de cumplirse el V Centenario del
descubrimiento y evangelización de América, el Sucesor de Pedro, aceptando
gustoso la invitación que en su día le hicieran el Episcopado y las Autoridades
ecuatorianas, irá a visitaros para cumplir así el mandato de Cristo de
confirmaros en la fe (Cfr. Luc. 22, 32)
Las ciudades de Quito, Latacunga, Cuenca y
Guayaquil serán los centros en los que se concentrará geográficamente mi visita
apostólica. Habría deseado visitar también las otras ciudades y poblaciones,
pero como no es posible y mi viaje se dirige por igual a todos los miembros de
esas Iglesias locales, quiero que todos sientan desde ahora la voz de mi
presencia.
Es voz que abraza en el Señor a la Iglesia
en Quito con su Cardenal Arzobispo, Coadjutor y Obispos Auxiliares, así como a
los diocesanos de Ambato, Guaranda, Ibarra, Latacunga, Riobamba y Tulcán, con
sus Pastores.
Voz de fraterno amor en Cristo a la Iglesia
Metropolitana de Cuenca y a su Arzobispo, con las diócesis de Azogues, Loja,
Machala y sus Obispos.
Voz de paz en el Señor a la arquidiócesis
de Guayaquil, a su Pastor y Auxiliares, a las diócesis de Portoviejo y de la
Prelatura de Los Ríos, con sus Prelados.
Voz de afectuosa comunión en la fe en
Cristo con los fieles de los Vicariatos y Prefecturas de Esmeraldas, Méndez,
Napo, Puyo, Zamora, Aguarico, Galápagos, San Miguel de Susumbíos y del Vicariato
Castrense, con sus respectivos Ordinarios.
Conozco bien el entusiasmo con que os
estáis preparando espiritualmente a la visita del Papa. Os expreso por ello mi
más vivo aprecio y esperanza. Deseo y pido a Dios que las jornadas que viviré
entre vosotros sean una gozosa celebración de nuestra fe y un renovado esfuerzo
para consolidarla, en vista de los desafíos que presenta la proximidad del
tercer milenario.
En las manos de la Virgen Santísima nuestra
Madre pongo las intenciones de este viaje, y a su protección os encomiendo. Que
el Señor derrame abundantes gracias sobre el pueblo fiel ecuatoriano. A todos os
bendigo, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.