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CARTA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II AL
CARDENAL ALEXANDRU TODEA
Con
ocasión de su 90° cumpleaños, que hubiera celebrado el próximo 5 de junio.
Al señor cardenal
ALEXANDRU TODEA
Arzobispo emérito
de Fagaras y Alba Julia
Con gran cordialidad me hago presente espiritualmente junto a usted, venerado
hermano, en la celebración de su 90° cumpleaños. Dios sabe cuánto desearía
ir a abrazarlo personalmente y expresarle de viva voz mi felicitación, uniéndome
a usted en su acción de gracias a la Bondad divina, que ha colmado de dones su
larga vida, entregada al servicio del Evangelio y con plena fidelidad a la
Iglesia. Sé con cuánto amor sigue usted diariamente la actividad de la Sede
apostólica y, por mi parte, deseo asegurarle mi constante recuerdo, que en esta
circunstancia se hace aún más intenso y fraterno.
Con el paso de los años, señor cardenal, resalta cada vez más ante la Iglesia
la elocuencia del testimonio que usted ha dado de Cristo. En efecto, su nombre
ha cruzado los umbrales de su patria, conmoviendo y edificando a los fieles en
Europa y en el mundo entero. A los obispos, sacerdotes, religiosos y laicos que
en diversos lugares siguen siendo puestos a prueba por regímenes opresores de
la libertad religiosa y de conciencia, seguramente les sirve de consuelo y estímulo
saber que personas como usted han perseverado en su intrépido testimonio
durante la persecución comunista.
Gracias, venerado hermano, por este brillante ejemplo de amor al Señor, que lo
ha llevado a resistir todas las pruebas, convirtiéndose en un estimulante punto
de referencia para las nuevas generaciones. También yo me cuento entre los que
se reconocen deudores de ese luminoso testimonio y, por esto, siento la
necesidad de estar cerca de usted todos los días, y de modo muy especial con
ocasión de su cumpleaños.
A la vez que lo abrazo con afecto fraterno, pongo a su persona y todos sus
deseos bajo la protección de la Madre de Dios, y de corazón le envío una
especial bendición apostólica, que de buen grado extiendo a sus seres
queridos.
Vaticano, 5 de mayo de 2002
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