 |
CARTA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
AL CARDENAL AGNELO ROSSI CON OCASIÓN DEL
CONGRESO MISIONERO INTERNACIONAL DE MANILA
La ciudad de Manila atraerá muy pronto la atención y la mirada de la
Iglesia de Dios, siempre inflamada por el afán
misionero, puesto que, al celebrar el 400 aniversario de su erección eclesiástica,
con la gran alegría de esta oportunidad recibirá a muchos participantes en el Congreso Misionero Internacional
—es decir el primero en Asia—, al comienzo
de diciembre. Preveo, pues, ya desde ahora con toda solicitud que este feliz
acontecimiento de la archidiócesis de Manila será ventajoso sin duda para el
mismo Congreso misional. Pero para que el mismo Vicario de Cristo se haga
presente, en cierto modo, entre los amados hermanos en el Episcopado y entre los
esforzados heraldos del Evangelio de tantas regiones y para que el Sucesor de San
Pedro dé un impulso benévolo a las obras misioneras, fortalezca el espíritu
apostólico, ilumine los tiempos venideros, quiero efectivamente que el Enviado
Extraordinario mío se halle presente y presida allí en mi nombre y con mi
autoridad el referido Congreso Internacional Misionero, desde el 2 al 6 de diciembre. Mucho me agrada designarte Enviado a ti, como Prefecto
de la Sagrada Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que con tanto
fruto y provecho de bienes
espirituales diriges las iniciativas misionales en todo el orbe católico. Mientras muy complacido hago público el nombramiento por
medio de esta Carta, manifiesto a la vez que espero rogando, a fin de que por
las celebraciones, coloquios y deliberaciones del Congreso se atraigan del cielo
nuevas fuerzas para el movimiento misional y el florecimiento pastoral por todas
las regiones de Asia, y nuevo entusiasmo para trabajar por Cristo Señor.
Finalmente, a ti, venerable hermano mío, así como al cardenal de la Santa Iglesia
Romana Jaime L. Sin, arzobispo de Manila que tanto interés ha puesto con sus colaboradores en la preparación
de este Congreso, a los demás prelados y a todos los que se reunirán allí con esta
ocasión, os imparto de corazón la bendición apostólica, prenda de los dones
celestes.
Vaticano, 14 de noviembre de 1979, II año de nuestro pontificado.
IOANNES PAULUS PP. II
© Copyright 1979 - Libreria Editrice Vaticana |