|
CARTA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
CON OCASIÓN DEL IV CENTENARIO DE FUNDACIÓN
DEL VENERABLE COLEGIO INGLÉS DE ROMA
Mons. George Adam Hay.
En esta hermosa ocasión de la Misa de acción de gracias que celebra para
conmemorar el IV centenario de fundación del venerable Colegio de Inglaterra y
Gales, me complazco en felicitar cordialmente a usted y, por su medio, a la
dirección y estudiantes actuales y del pasado, a las religiosas y a cuantos
trabajan por el Colegio, y a los miembros de la jerarquía de Inglaterra y Gales
que han venido a Roma a tomar parte en esta conmemoración.
Más de dos siglos antes de que el Papa Gregorio XIII fundara el Colegio en los
locales de vía Monserrato estuvo el Hospicio inglés que acogía a peregrinos que
venían a la Sede de Pedro; y desde entonces la presencia de Inglaterra y Gales en
este punto prosiguió durante no menos de 617 años, con dos breves interrupciones
motivadas por la guerra. Ha sido una presencia caracterizada por la hospitalidad
basada en el amor de Dios, y también después que la casa se transformó en centro
de estudios, la institución siguió reflejando la misma hospitalidad con la
acogida prestada a quienes, deseando responder a la llamada de Dios en su corazón, eran enviados por sus obispos al centro de la
cristiandad para prepararse al sacerdocio y entregarse enteramente al bien
espiritual de sus hermanos y hermanas en le tierra natal.
En tiempos de persecución, la respuesta a la invitación divina acarreaba
peligros e incluso la muerte. Cuarenta y cuatro antiguos alumnos testimoniaron
la fe con el derramamiento de sangre.
Tales días están muy lejanos y el Colegio actual se goza en recibir visitas de
miembros de otras comuniones cristianas; entre estos visitantes se cuentan,
además de otros, varios arzobispos de Cantórbery.
Cuando estáis reflexionando sobre vuestra historia pasada y miráis con
esperanza y determinación el futuro, deseo haceros saber que oro por todos
vosotros. Oro especialmente por los que estáis estudiando ahora para el
sacerdocio, para que seáis generosos y perseverantes, y podáis cumplir las
esperanzas puestas en vosotros. Que vuestra vida en Roma os fortalezca en el
amor de Dios y en la fidelidad a los ideales que tenéis ante vosotros. Que el
Espíritu Santo os colme de celo para que vuestras actividades estén inspiradas
en estas palabras de Jesucristo, que son el lema del Colegio: "Ignem veni
mittere in terram" (Lc 12, 49).
Y que cuantos celebráis este jubileo, confiéis en la protección de María. Madre
de Cristo y Madre de la Iglesia. Que vosotros, procedentes de un país llamado
desde hace tiempo Dote de María, experimentéis siempre sus cuidados amorosos.
Con estos sentimientos envío a cada uno de vosotros mi bendición apostólica.
IOANNES PAULUS PP. II
© Copyright 1979 - Libreria Editrice Vaticana
|