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QUIRÓGRAFO PONTIFICIO CON EL QUE SE NOMBRA
AL CARDENAL VILLOT
SECRETARIO DE ESTADO
A nuestro venerado hermano cardenal Jean Villot,
obispo del Título de la Iglesia suburbicaria de Frascati.
Desde el momento en que la confianza de los cardenales de la Santa Iglesia
Romana nos ha elegido Sucesor de Pedro en la Sede de Roma, ha sido nuestra viva
preocupación proceder a la elección de nuestro colaborador más directo en la
solicitud diaria de nuestro ministerio, es decir, el Secretario de Estado.
Con gesto de profunda delicadeza usted, señor cardenal, nos ha hecho notar
enseguida que para tan alta función parecería conveniente, en las circunstancias
presentes, pensar en un cardenal de origen italiano.
Hemos apreciado sinceramente este gesto suyo de disponibilidad total, que le
honra; pero, tras madura reflexión, creemos conveniente valemos de su eficaz
ayuda en el período inicial de nuestro pontificado. Son bien conocidos, en
efecto, los méritos que usted se ha ganado sirviendo a la Santa Sede con
dedicación digna de encomio, corno no. podemos dejar de tener también en cuenta
su experiencia de casi diez años junto al Papa Pablo VI, de venerada memoria,
y la otra, aunque breve pero no menos intensa, al lado del llorado predecesor
nuestro, Juan Pablo I, además de su experiencia pastoral y su sabiduría.
Por tanto, Nos le nombramos donec aliter provideatur nuestro Secretario de
Estado y, al mismo tiempo, le confiamos, señor cardenal, los cargos de Prefecto
del Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia, Presidente de la
Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano y Presidente de
la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica.
Estamos seguro de que usted, confiando en aquel que dona la fuerza (cf.
Flp 4,
13), continuará dando al Sucesor de Pedro, a la Santa Sede y a la Iglesia
entera, las riquezas interiores que le han conquistado la estima, el afecto y la
confianza de nuestros predecesores y de cuantos han tenido el gozo y el honor de
tratar con usted.
Con estos votos invocamos sobre su persona y su delicada tarea, la gracia del
Señor y la protección de María Santísima, a la vez que le impartimos de todo
corazón una especial bendición apostólica.
Palacio Apostólico, 24 de octubre de 1978, año I de nuestro pontificado.
IOANNES PAULUS PP. II
© Copyright 1978 - Libreria Editrice Vaticana
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