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MISA EN SUFRAGIO DE LOS CARDENALES Y OBISPOS
FALLECIDOS DURANTE EL AÑO
HOMILÍA DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II
Jueves 13 de noviembre de 2003
1. "Yo les doy la vida eterna" (Jn 10, 28).
Estas palabras de Cristo llenan de luz y esperanza nuestra celebración, durante
la cual oramos por los cardenales y los obispos que han fallecido
a lo largo del último año.
El recuerdo de los cardenales que nos han dejado ha estado
particularmente presente y vivo durante el reciente consistorio. Me complace
recordar, también en este momento, sus nombres: Hans Hermann Groër, Gerald
Emmett Carter, Aurelio Sabattani, Francesco Colasuonno, Ignacio Antonio Velasco
García, Corrado Ursi y Maurice Michael Otunga. Juntamente con ellos, recuerdo,
asimismo, al patriarca Raphaël I Bidawid.
2. Oramos, además, por los obispos que durante los meses pasados Dios ha
llamado a sí de este mundo. Es consolador pensar que todos estos venerados
hermanos, celosos servidores del Evangelio durante su existencia terrena, están
ahora en las "manos" providentes de Dios, que los ha acogido en el abrazo eterno
de su amor.
En su solicitud pastoral educaron a los fieles, con la predicación y el ejemplo,
a tender a los valores verdaderos y eternos, tratando de convertirse en modelos
de la grey que les fue encomendada (cf. 1 P 5, 2-3). Por eso, confiamos
en que el Señor les concederá la recompensa prometida a sus servidores fieles.
3. Que María santísima los acoja y les obtenga el descanso eterno en el reino de
la luz y de la paz del Resucitado. Amén.
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