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JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Domingo 9 de abril de 2000
1. Al final de esta celebración, deseo renovar mi
saludo y mi gratitud a todos los que se han reunido para rendir homenaje a los
cinco nuevos beatos, entre los cuales se encuentra también una italiana, la
beata Ana Rosa Gattorno. A las religiosas de la congregación que fundó y a
cuantos se unen hoy a la alegría común les deseo que saquen abundantes frutos
de la herencia espiritual que dejó esta fiel discípula del Señor, siempre
dispuesta a servir a los hermanos pobres y sufrientes.
2. Dirijo un saludo especial a los peregrinos presentes para la beatificación
de María Isabel Hesselblad, Francisco Javier Seelos y María Teresa Chiramel
Mankidiyan, en particular a los que proceden de Suecia, Alemania, Estados Unidos
y la India. Que, por la intercesión de los nuevos beatos, os fortalezcáis
en la fe y en la vida cristiana.
Envío un cordial saludo a los peregrinos de lengua alemana. El beato padre
Francisco Javier Seelos nació en Füssen, en el monte Algovia, y frecuentó la
escuela de los benedictinos en Augsburgo. Así Suabia se convirtió en la tierra
madre de su fe. Que el nuevo beato os infunda valor para afrontar la aventura de
la fe.
3. Me dirijo ahora con mucho afecto a los peregrinos colombianos venidos
para la beatificación del sacerdote Mariano de Jesús Euse Hoyos. Saludo
a los señores cardenales, a los obispos y sacerdotes que acompañan la numerosa
peregrinación. Que por la intercesión del padre Marianito los colombianos vean
respetado su derecho a la paz, base para el desarrollo de los demás derechos.
¡Que Dios bendiga a Colombia con la paz!
4. Mientras damos gracias al Señor por estos generosos testigos del
Evangelio, quisiera añadir unas palabras en favor de dos iniciativas de
solidaridad. La primera es la Campaña mundial en favor de la instrucción
primaria, un bien del que, por desgracia, aún se ven privados millones de
niños. Ojalá que el compromiso de la comunidad internacional logre pronto el
objetivo de asegurar a todos los niños la instrucción básica. En segundo
lugar, me uno al llamamiento de las autoridades sanitarias italianas en favor de
la donación de sangre, y espero que sea cada vez más generoso el
compromiso de la población en esta forma tan humana y a la vez tan evangélica
de ayuda al prójimo necesitado.
María, Reina de los santos, nos guíe y sostenga a todos en el camino cuaresmal
hacia la Pascua ya cercana.
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