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JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Domingo 27 de octubre de 1991
Queridos hermanos y hermanas:
El nuevo beato Adolph Kolping, que esta mañana ha sido elevado a los
honores de los altares, resplandece luminosamente en la Iglesia y en el mundo
por sus eminentes virtudes sacerdotales y por su amor al prójimo. Puesto que no
era concebible una legislación social a comienzos de la era industrial, preparó
con celo apostólico el terreno para que todos contribuyeran a la solución de la
grave "cuestión social". Sabía muy bien que el compromiso social en el mundo
alcanzará un resultado positivo sólo cuando los cristianos logren ser testigos
creíbles de su fe y su amor a los hermanos en la vida de todos los días.
El nuevo beato dijo: "La Iglesia no puede ni debe descuidar la
cuestión social; no debe dejar la gestión de la vida civil sólo en las manos de
sus propios enemigos naturales o declarados; debe participar en la vida y no
debe temer la batalla contra sus adversarios".
* * *
Después del Ángelus
Deseo ahora dirigir mi más cordial saludo a todas las personas,
familias y grupos de lengua española reunidos con motivo de la solemne ceremonia
de beatificación del sacerdote Adolfo Kolping.
Rogad al Señor, queridos hermanos y hermanas, para que suscite en su Iglesia
modelos de santidad y entrega apostólica, como lo fue el nuevo Beato, que dedicó
su vida a los jóvenes del mundo del trabajo.
Al regresar a vuestros hogares, llevad el saludo del Papa a vuestros seres
queridos, a quienes encomiendo en mis oraciones y bendigo de corazón junto a
todos los aquí presentes.
* * *
En el marco del V Centenario de la Evangelización de América,
reanudo mi recorrido espiritual por los distintos Santuarios marianos del mundo
iberoamericano iniciado durante el período estivo, y me postro hoy
espiritualmente a los pies de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, venerada
en Cuba como Patrona principal de la Nación.
Desde el día en que, en los albores del siglo XVII, la sagrada
imagen fue recogida por tres jóvenes en las aguas del mar, el pueblo de Cuba ha
hallado siempre en la Santísima Virgen que se venera en el Santuario de El Cobre,
la abogada y maternal protectora que le acompaña y guía en los momentos
difíciles de su historia.
Hoy se cumplen exactamente 499 años desde que en aquella amada
isla caribeña fue plantada la Cruz de Cristo dando así comienzo la gesta
evangelizadora. En esta fecha memorable, envío mi afectuoso saludo a los
queridísimos hijos de la noble Nación cubana, a quienes, por intercesión de la
Virgen de la Caridad del Cobre, encomiendo en mis oraciones al Señor y les
imparto de todo corazón la Bendición Apostólica.
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Editrice Vaticana |