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JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Domingo 11 de agosto de 1991
Queridos hermanos y hermanas:
1. Toda la comunidad cristiana mira con confianza hacia el
santuario de Częstochowa, en el que del 14 al 15 de este mes se celebrará, como
se sabe, la VI Jornada mundial de la juventud.
A Jasna Góra, el "Monte claro", siguen llegando miles y miles de
jóvenes que proceden de todos los rincones del mundo. Es una peregrinación de
fe, una manifestación ferviente de esperanza y una expresión coral del empeño
juvenil en el seno de la Iglesia.
Mi pensamiento va, pues, a quienes en estos días, a la sombra del
santuario de la Virgen Negra, rezan, reflexionan y experimentan el sentido de la
fraternidad que brota de la escucha del Evangelio y del seguimiento del
Redentor. Saludo a todos con afecto, así como a los responsables del Pontificio
Consejo para los laicos y a los hermanos de la Iglesia polaca que, con
disponibilidad generosa, se han ocupado de todos los problemas organizativos. De
igual modo, manifiesto mi complacencia por los trabajos del Foro internacional
de los jóvenes sobre el tema "El Espíritu de los hijos de Dios, Espíritu de
libertad" en el que han tomado parte muchachos y muchachas de más de 74
naciones.
Os invito a uniros a esta intensa preparación espiritual para la
Jornada mundial de la juventud y a apoyarla con vuestra oración. Estaré en
Polonia el martes próximo. Pido a todos que me acompañen con el recuerdo ante el
Señor y su santísima Madre, de forma que esta etapa, tan significativa, del
camino de la Iglesia hacia el tercer milenio se vea coronada por abundantes
frutos espirituales.
2. Os invito además, a orar por mi visita pastoral a Hungría
que, si Dios quiere, tendré la alegría de realizar inmediatamente después de la
conclusión de la Jornada mundial de la juventud. Es la primera vez que un
Sucesor de Pedro va a visitar a los hermanos de esa Iglesia, probada por muchos
sufrimientos.
Ojalá que María, a quien el pueblo húngaro invoca y venera bajo el
título de "Magna Domina Hungarorum", asista este viaje y proteja siempre a los
creyentes de dicha nación.
* * *
Después del Ángelus
Mi más cordial y afectuoso saludo a todos los peregrinos y
visitantes de lengua española aquí reunidos y en la Plaza de San Pedro para el
rezo de la plegaria mariana.
En el marco del V Centenario de la Evangelización de América —que se cumplirá el
año próximo— deseo hacer, con ocasión del rezo dominical del “Ángelus”, un
recorrido espiritual por los distintos Santuarios marianos del mundo
iberoamericano. Este primer domingo, que precede a la fiesta grande de la
Asunción de la Virgen, inicio mi peregrinación postrándome espiritualmente a los
pies de Nuestra Señora de Guadalupe, y le pido que proteja siempre con su amor
maternal a los queridos hijos del Continente de la esperanza.
Saludo de modo particular a las Religiosas de la Compañía de Santa Teresa de
Jesús y de la Sagrada Familia de Urgel, así como a la peregrinación de la
diócesis de Bilbao.
A todos bendigo de corazón.
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Editrice Vaticana |