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JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Domingo 14 de agosto de 1988
Queridísimos hermanos y hermanas:
1. En la serie de peregrinaciones
ideales que estoy realizando con vosotros en este Año Mariano, mi mirada se
dirige hoy a Europa Oriental, y concretamente a Hungría, saludada por la
tradición como "regnum marianum".
Los católicos húngaros celebran
precisamente en estos días el 950 aniversario de la muerte de San Esteban, Rey
de Hungría, fundador de esa nación (el Papa San Silvestre le envió la corona
real); fue el Rey que realizó la cristianización del pueblo, dejándole, como
herencia espiritual, la devoción a la Virgen, invocada como "magna Domina" de
aquella tierra.
Al Episcopado y a los católicos
húngaros les he enviado un mensaje especial para recordar esta fecha, que pone
de relieve el singular vínculo espiritual mediante el cual la historia de
Hungría se une a la historia de la fe cristiana en Europa.
El Rey San Esteban puso a su pueblo
bajo la protección de María, en cuyo nombre supieron encontrar los húngaros
unidad y pacificación. Por ello, en la oración, queremos encomendar a nuestros
hermanos cristianos de Hungría a la Virgen, venerada de un modo especial en el
famoso santuario mariano de Mariapocs, en la diócesis de Hajdudorog, diócesis de
rito bizantino para los católicos de toda la nación.
2. La fama adquirida por el pequeño
pueblo húngaro de Mariapocs, sede del santuario, se debe precisamente a una
imagen mariana. En 1696, según la tradición, en la iglesia greco-católica de esa
aldea, se realizó un prodigio: los ojos luminosos de la Virgen, representada en
la sagrada imagen, comenzaron a derramar lágrimas durante una celebración
eucarística, hecho que estimuló la fe y la devoción de los húngaros, que desde
entonces comenzaron a acudir en gran número a aquel santuario desde todos los
rincones del país.
Admirado por el prodigioso fenómeno, el
Emperador Leopoldo quiso que la imagen fuera trasladada a Viena, donde, acogida
con gran veneración, se convirtió rápidamente en la "Potscher Maria" de la
catedral de la capital austríaca. La amada imagen no fue devuelta nunca más a su
aldea húngara de origen, a la que se le entregó, a cambio, una copia del
original.
El dolor de los húngaros por esta
pérdida se vio compensado por otro signo: en 1715, los ojos de la Virgen,
representada en la copia de la imagen original, volvieron a derramar lágrimas,
fenómeno que se repitió otra vez en 1905. Ya el siglo pasado, la notable
afluencia de peregrinos hizo necesaria la construcción de la espléndida iglesia
actual, que, entre los otros santuarios húngaros, también famosos, como los de
Mariagyûd y Matraverebély, se convirtió en el lugar de peregrinaciones más
visitado del país. En la imagen Odigitria del santuario, María indica con
la mano el camino hacia su Hijo.
3. Mariapocs es un lugar de unidad, en
el que los fieles de distintas naciones, e incluso de distintas religiones,
veneran el amor materno de María afligida por los pecados de los hijos, y que
intercede por ellos diligentemente ante su divino Hijo Jesús. Se diría que van
allí para unir sus lágrimas a las de la Virgen, para purificarlas y fundirlas en
un sacrificio único con el sacrificio salvador de Jesús redentor.
Animados por la esperanza y el amor,
imploramos ahora, por la intercesión del Rey San Esteban y de la Virgen, la
ayuda permanente de Dios para aquella noble nación, para la Iglesia y para el
mundo entero.
Después del Ángelus
Mi saludo más afectuoso se dirige ahora a las numerosas personas, llegadas de
los diversos lugares de América Latina o España, aquí presentes y a cuantos, a
través de la radio o la televisión, se han unido a nuestra plegaria en honor de
Nuestra Señora.
El Año Mariano Universal está a punto de concluir. Ha sido tiempo particular
de gracia, durante el cual, Dios por intercesión de la Madre de su Hijo Eterno,
ha bendecido con abundantes gracias a su Iglesia. Que en esta hora nueva de
María, el amor a Cristo y a los hermanos cale en lo profundo de nuestros
corazones.
A todos os imparto de corazón la Bendición Apostólica.
© Copyright 1988 - Libreria Editrice Vaticana
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