JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Domingo 31 de julio de 1988
Queridos hermanos y hermanas:
1. Hoy vamos a visitar juntos, en
espíritu, el santuario mariano de la "Virgen de la Salud", conocida como la
"Lourdes del Oriente": se encuentra en Vailankanni, al Sur de India.
La tradición popular entre los fieles
del Tamil Nadu cuenta que, hacia finales del siglo XVI, la Virgen Santa se
apareció dos veces con el Niño en brazos a un chico tullido, el cual, para
ayudar a su madre viuda y pobre, vendía junto a un árbol bebidas a los pasantes
sedientos. La Virgen le pidió un poco de suero de leche para su Niño, y mandó
después al chico que fuese a ver a un rico católico del pueblo para decirle que
construyese una capilla junto al árbol. Sólo después de haber emprendido una
carrera para cumplir el deseo de la bella Señora, el muchacho se dio cuenta de
que había sido milagrosamente curado. Se construyó entonces una pequeña capilla
con el techo de paja y se colocó en ella una imagen de la Virgen con el Niño en
brazos. El pueblo la llamó la "Virgen de la Salud".
2. Un siglo más tarde, la Virgen se
apareció, en la misma región, a navegantes portugueses que, zarandeados por una
terrible tempestad habían invocado su nombre. Para cumplir la promesa hecha en
el momento del peligro, los navegantes construyeron una iglesia de mampostería
en el lugar de la cabaña de paja.
Desde entonces el santuario de la
"Virgen de la Salud" en Vailankanni se ha convertido en un lugar de
peregrinaciones marianas no sólo para los fieles del Tamil Nadu, sino para toda
la India.
3. La "Virgen de la Salud" se celebra
cada año el 8 de septiembre Natividad de María, para recordar el día en el que
los navegantes, milagrosamente salvados de la tempestad, pudieron llegar a la
costa. La fiesta va precedida de una novena de oraciones y atrae hasta dos
millones de fieles.
En reconocimiento de la importancia del
santuario, mi predecesor Juan XXIII concedió a la iglesia, en 1962, el título de
basílica.
La "Virgen de la Salud", al mismo
tiempo que concede la salud a los enfermos y salva a los fieles de los peligros,
revela la naturaleza íntima del Padre celestial, que "no es Dios de muertos,
sino de vivos" (Mt 22, 32) y de su Hijo que ha "venido para que tengan
vida, y la tengan abundante" (Jn 10, 10). Pidamos a la "Virgen de la
Salud" de Vailankanni la gracia de acoger la vida divina que su Hijo nos ofrece,
y de testimoniar con coherencia la "novedad" y la riqueza de este don para
contribuir a que venga el reino de Dios al mundo.
Amen.
Después del Ángelus
Dirijo mi más cordial saludo a todos los peregrinos y visitantes de lengua
española aquí presentes, así como a las demás personas que en la Plaza de San
Pedro o a través de la radio y la televisión se unen a nosotros en el rezo del
“Ángelus”.
Mientras el Ano Mariano se encamina hacia su final, aliento a todos a dar una
nueva vialidad a la devoción a la Virgen, Madre de Dios, en el misterio de
Cristo y de la Iglesia.
Imparto a todos con afecto la Bendición Apostólica.
© Copyright 1988 - Libreria Editrice Vaticana
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