VISITA PASTORAL A AUSTRIA
JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Lunes 27 de junio de 1988
"Junto a la cruz de Jesús está su
Madre", nos narra el Evangelio de la Eucaristía de hoy.
Queridos hermanos y hermanas:
Todos conocemos la imagen de Madre de Jesús junto a la cruz de
su divino Hijo. Esta escena del Evangelio se halla representada en muchas
iglesias de vuestro país. Así se afianza para el creyente el recuerdo del
acontecimiento del Gólgota, de la unión profunda del divino con su Madre. María
siguió al Señor en su camino hasta la cruz. Y, en este sentido, se ha convertido
en modelo para nosotros: también en el camino de nuestras vidas encontramos a
veces una cruz cuya sombra puede oscurecer nuestra vida hasta hacernos concebir
la duda.
En los momentos de necesidad podemos
acudir siempre a María. Sí, pongámonos a su lado, dirijamos con Ella nuestra
mirada a su Hijo crucificado, que por nosotros se introdujo en la noche de una
muerte tan amarga. Si consideramos con Ella la pasión de su Hijo, sentiremos que
también nuestra vida se halla misteriosamente oculta en la cruz del Señor; que
Cristo llevó también consigo a la cruz el peso de nuestra vida.
La imagen de la Madre de Dios junto a la cruz de su Hijo nos
enseña que su "sí" a la fe, a la voluntad de Dios, fue un "sí" a su vida, a una
vida desde Dios. Pidamos por ello al Señor que aumenten en nosotros la esperanza
y el amor y que, por la fuerza de nuestra fe, podamos decir siempre y cada vez
más claramente "sí" a nuestra vida en el seguimiento del Señor, al prójimo y a
nuestro mundo.
© Copyright 1988 - Libreria Editrice Vaticana
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