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VIAJE APOSTÓLICO A LOS PAÍSES BAJOS
JUAN PABLO II
REGINA COELI
Namur, Bélgica
Domingo
19 de mayo de 1985
Queridos hermanos y hermanas:
En el centro mismo de esta jornada, ha llegado la hora de
saludar a María como lo hago cada domingo en la plaza de San Pedro en Roma, y
como siguen haciendo muchos cristianos, rezando tres veces al día el Ángelus o,
durante el tiempo pascual, el Regina coeli.
En este tiempo de Pascua, dejamos que nuestra alegría se
desborde por Cristo resucitado, por el Cristo ascendido al cielo, asociado para
siempre a la gloria del Padre, Rey del universo.
Nos alegramos con la Virgen María que llevó a Cristo en su seno
y lo dio al mundo, que lo siguió hasta la cruz, que participó en la redención
con una fe y una disponibilidad totales y que está ahora asociada a la gloria de
Jesús con su alma y su cuerpo.
Alabamos a Cristo con Ella. Y a esta Reina del cielo le pedimos
que ruegue a Dios por nosotros: "Ora pro nobis Deum!". Y en este tiempo de
preparación para Pentecostés, pedimos con Ella al Espíritu Santo:
¡Por los apóstoles de nuestros días, por los sucesores de los
Apóstoles!
¡Por la profundización de la fe y el vigor misionero de toda la
Iglesia que esta en Bélgica!
¡Por la santidad de los sacerdotes, de los religiosos, de las
personas consagradas!
¡Por la prosperidad, la fraternidad y el resplandor de toda
Bélgica!
He sabido que, de los más o menos 3.500 lugares de culto que
tenía Bélgica en el siglo XIII, 230, normalmente los más antiguos, estaban
dedicados a San Pedro. Esto revela la vinculación de los cristianos belgas con
el Apóstol a quien, por su fe, designó Jesús Roca de la Iglesia. ¡Pedid también
vosotros por el Sucesor de Pedro!
En aquella misma época, 465 iglesias estaban dedicadas a la
Virgen. Desde aquellos tiempos tan lejanos se han erigido numerosísimos
santuarios, capillas e imágenes en honor a la Virgen en las ciudades, pueblos y
caminos. Nosotros nos inserimos hoy en la estela de esa devoción mariana
ininterrumpida, enraizada en Bélgica, desde los orígenes, con la fe cristiana.
¡Que, por la intercesión de la Virgen, el Señor bendiga e inspire
a todos sus hijos de Bélgica!
Regina coeli...
© Copyright 1985 - Libreria Editrice
Vaticana
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