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JUAN PABLO II
REGINA COELI
Domingo 3 de junio de 1984
Cuarenta días después de su
resurrección Jesucristo "ascendió al cielo".
"Los Apóstoles se volvieron a Jerusalén
desde el monte que llaman de los Olivos... Llegados a casa, subieron a la sala"
(Act 1, 12-13).
Los Hechos de los Apóstoles, en este
pasaje, enumeran por su nombre a los Once, y añaden: "Todos ellos se
dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre
ellas María, la Madre de Jesús, y con sus hermanos" (Act 1, 14).
Perseverando en la plegaria después de
la Ascensión del Señor, los Apóstoles se preparan a la venida del Espíritu
Santo. Se preparan durante nueve días, hasta Pentecostés.
En cierto sentido, ésta es la primera y
a la vez la más antigua novena, recomendada por el mismo Cristo.
La Iglesia, cada año, repite esta
novena, precisamente en el período que va de la solemnidad de la Ascensión a
la de Pentecostés.
Es necesario que nosotros, en este
tiempo, volvamos de modo particular al Cenáculo, y perseveremos en
oración junto con los Apóstoles En esta novena la Iglesia revive cada año el
misterio de su nacimiento, de su revelación al mundo.
Abrigo la ardiente confianza de que,
como María, Madre de Jesús, estuvo con los Apóstoles en el Cenáculo, también
esté con toda la Iglesia en oración.
María, Madre de la Iglesia:
Miremos el mosaico que adorna una pared
del Palacio Vaticano; unámonos a Ella en el amor a Cristo y a la Iglesia, y
saludémosla con el saludo pascual:
Regina coeli...
© Copyright
1984 - Libreria
Editrice Vaticana
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