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JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Domingo 15 de agosto de 1982 Fiesta de la Asunción
de la Virgen María
1. "Dios te salve, María, llena de
gracia..." (cf. Lc 1, 28).
Cada vez que rezamos estas palabras
venimos a ser, en cierto sentido, el arcángel que dio el anuncio. Toda la
Iglesia, reunida en oración para el "Ángelus", renueva el misterio de la
anunciación.
El arcángel anuncia a María, ante todo
que es "llena de gracia". Antes de decirle que se convertirá en la Madre
del Hijo de Dios, afirma: "llena eres de gracia".
Toda la Iglesia, y en ella cada uno de
nosotros, hace propio este saludo y este anuncio. Cuántas veces en la vida (y
especialmente en el "Ángelus") nos dirigimos a la Madre de Dios y le decimos: "llena
eres de gracia".
Estas palabras nos vuelven a unir
directamente con el misterio de la Encarnación. Al pronunciarlas, pensamos en la
Maternidad divina de la Virgen de Nazaret: es "llena de gracia" a causa de la
Maternidad divina.
2. Hoy pronunciamos las palabras
"llena de gracia" pensando en la Asunción de María.
La plenitud de gracia de que
gozaba María desde el primer instante de su concepción, en consideración de los
méritos de Cristo, se confirma en la asunción en alma y cuerpo.
Asunción significa la unión definitiva
con Dios, Padre-Hijo-Espíritu Santo. La gracia lleva a esta unión y la
realiza gradualmente durante la existencia terrena del hombre. La realiza
definitivamente en el cielo. El cielo es el estado de la conclusiva e
irreversible unión con Dios en el misterio de la Santísima Trinidad. La gracia
de Dios prepara al hombre para este estado: la gracia santificante con
todas las gracias actuales y todos los dones del Espíritu Santo.
Cuando, el día de la Asunción, decimos
"llena de gracia", pensamos en la plenitud de estos dones
sobrenaturales, que prepararon a la Madre de Dios para la glorificación en
el seno de la Santísima Trinidad.
Y, a la vez, pensamos también en la
gracia de Dios que actúa en cada uno de nosotros. Llevamos en nosotros un
don tan grande, que supera los límites de lo temporáneo y, venciendo las fuerzas
del pecado y de la muerte, nos prepara a cada uno de nosotros a la unión con
Dios en la eternidad.
3. Este día se celebra la fiesta de
la parroquia de Castelgandolfo.
Esta venera de modo especial a la Madre
de Dios en el misterio de la Asunción, al estar bajo su patrocinio.
Roguemos, pues, hoy por la
parroquia de Castelgandolfo que nos brinda hospitalidad. Roguemos por
todos los feligreses. Oremos por los Pastores.
Que el misterio de la Asunción de María
actúe de manera muy profunda en las almas de todos. Que dé frutos de gracia
y de unión con Dios.
Que los difuntos gocen eternamente de
esta unión. Que los que aún viven se preparen a ella.
"Assumpta est Maria in caelum".
Después del Ángelus
Saludo cordialmente a todos los aquí presentes de lengua
española, venidos para este encuentro de oración en honor de la Virgen María.
Hoy celebramos la fiesta de su Asunción. Que ello sea una
fuerte llamada a vivir la propia vida cristiana con profundo sentido de fe,
guiados por nuestra querida Madre del cielo. A todos os bendigo de corazón.
© Copyright 1982 - Libreria Editrice Vaticana
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