Domingo 17 de mayo de 1981
¡Alabado sea Jesucristo!
Amadísimos hermanos y hermanas:
Sé que estos días, especialmente en esta hora del
"Regina coeli", estáis unidos a mí.
Emocionado, os doy las gracias por vuestras
oraciones y os bendigo a todos.
Me siento particularmente cercano a las dos personas
que resultaron heridas juntamente conmigo. Rezo por el hermano que me ha herido,
al cual he perdonado sinceramente.
Unido a Cristo, sacerdote y víctima, ofrezco mis
sufrimientos por la Iglesia y por el mundo.
A ti, María, te digo de nuevo: "Totus tuus ego sum".
Estas fueron las conmovedoras palabras dirigidas por el Papa al Pueblo de
Dios el domingo 17 de mayo desde el lecho del dolor en el Policlínico Gemelli de
Roma. Se trata del primer radiomensaje tras el terrible atentado acaecido la
tarde del 13 en la plaza de San Pedro.
Después de haber concelebrado la Misa con
su secretario particular, Juan Pablo II las grabó y luego al mediodía fueron
difundidas por Radio Vaticano. Una gran multitud, reunida en la plaza de San
Pedro, escuchó profundamente emocionada la alocución papal, esta vez brevísima,
rezó la plegaria mariana del "Regina coeli", dirigida por el mismo Pontífice, y
recibió después la bendición del Vicario de Cristo, que al final añadió de nuevo
la invocación: ¡Alabado sea Jesucristo!.
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