JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Domingo 21 de junio de 1981
"Yo soy el Pan vivo que ha bajado del cielo" (Jn
6, 51).
Hacia este Pan, queridísimos hermanos y hermanas, se
dirige hoy nuestro corazón con particular intensidad de fe y de amor. Al hombre,
que peregrina por los caminos del tiempo, impulsado por un deseo siempre vivo de
inmortalidad, Cristo le sale al encuentro con este alimento divino: "El que come
este Pan vivirá para siempre" (Jn 6, 58).
Conscientes de este inmenso don, los creyentes
quieren, al menos una vez al año, en la solemnidad del Corpus Domini,
llevar en triunfo a su Señor.
También nosotros nos dirigimos hoy, con el corazón
rebosante de gratitud, hacia Jesús oculto bajo los velos del pan y del vino y le
repetimos con la Iglesia: "Bone Pastor, panis vere...: Buen Pastor, pan
verdadero. Jesús, ten piedad de nosotros, Aliméntanos y defiéndenos"
(Secuencia).
En este acto de fe y de adoración está junto a
nosotros Aquella que, durante nueve meses, guardó bajo su corazón al Verbo
divino, que se hizo carne por nuestra salvación. Que la Virgen Santa nos conceda
a todos acoger en nuestra vida a Jesús Eucarístico con esa actitud de humilde
disponibilidad y de confiado abandono, con la que Ella pronunció el "fiat", que
volvió a abrir de par en par los cielos, haciendo florecer de nuevo en la tierra
la esperanza.
© Copyright 1981 - Libreria Editrice Vaticana