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CARTA DE SU
SANTIDAD JUAN PABLO I
A LAS CONFERENCIAS EPISCOPALES DE ARGENTINA Y CHILE
Venerables Hermanos en el Episcopado:
En
estos momentos en los que, ante la situación existente
entre vuestros respectivos Países, vuestra responsabilidad de Pastores os ha
impulsado a pedir a vuestros fieles que trabajen y oren por la paz, deseamos
abriros nuestro ánimo de Supremo Pastor y Padre común, para corroborar vuestros
esfuerzos en tan meritoria tarea.
En efecto, las presentes circunstancias, con sus tensiones y
amenazas, solicitan nuestra atención y mueven nuestro propósito de
sensibilizar a todos nuestros hijos y a todas las personas de buena voluntad,
para que las diferencias abiertas no exacerben los espíritus y puedan conducir a
imprevisibles consecuencias.
Sin entrar en aspectos técnicos, que están fuera de nuestro
intento, queremos exhortaros a que, con toda la fuerza moral a vuestra
disposición, hagáis obra de pacificación, alentando a todos, Gobernantes
y gobernados, hacia metas de entendimiento mutuo y de generosa comprensión para
con quienes, por encinta de barreras nacionales, son hermanos en humanidad,
hijos del mismo Padre, a El unidos por idénticos vínculos religiosos.
Es necesario crear un clima generalizado en el que, depuesta
toda actitud belicosa o de animosidad, prevalezcan las razones de la concordia sobre las fuerzas del odio o de la división, que sólo dejan tras de sí
huellas destructoras.
Al Príncipe de la paz encomendamos estas intenciones en la
plegaria, a la que estamos seguros os asociaréis vosotros y vuestros fieles.
Sobre cuantos colaboren en esta magnífica empresa de paz imploramos, con nuestra
Bendición Apostólica, la recompensa del Señor.
Vaticano, 20 de Septiembre de 1978.
IOANNES PAULUS PP.I
© Copyright 1978 - Libreria
Editrice Vaticana
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