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BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL
Castelgandolfo
Miércoles 20 de agosto de 2008
Queridos hermanos y hermanas:
Cada día la Iglesia ofrece a nuestra consideración uno o más santos y beatos a
los que invocar e imitar. En esta semana, por ejemplo, recordamos algunos muy
apreciados por la devoción popular. Ayer, san Juan Eudes, que frente al
rigorismo de los jansenistas —en el siglo XVII— promovió una tierna devoción,
cuyas fuentes inagotables indicó en los sagrados Corazones de Jesús y de María.
Hoy recordamos a san Bernardo de Claraval, a quien el Papa Pío VIII llamó
"doctor melifluo" porque destacaba en "hacer destilar de los textos bíblicos el
sentido que se encontraba escondido en ellos". A este místico, deseoso de vivir
sumergido en el "valle luminoso" de la contemplación, los acontecimientos lo
llevaron a viajar por Europa para servir a la Iglesia en las necesidades de su
tiempo y para defender la fe cristiana. Ha sido definido también como "doctor
mariano", no porque haya escrito muchísimo sobre la Virgen, sino porque supo
captar su papel esencial en la Iglesia, presentándola como el modelo perfecto de
la vida monástica y de todas las demás formas de vida cristiana.
Mañana recordaremos a san Pío X, que vivió en un periodo histórico atormentado.
De él Juan Pablo II dijo, cuando visitó su pueblo natal en 1985: "Luchó y
sufrió por la libertad de la Iglesia, y por esta libertad se manifestó dispuesto
a sacrificar privilegios y honores, a afrontar incomprensión y escarnios, puesto
que valoraba esta libertad como garantía última para la integridad y la
coherencia de la fe" (Discurso a los sacerdotes de la diócesis de Treviso,
n. 2: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 14 de julio de
1985, p. 16).
El próximo viernes estará dedicado a Santa María Reina, memoria instituida por
el siervo de Dios Pío XII en el año 1954, y que la renovación litúrgica
impulsada por el concilio Vaticano II puso como complemento de la festividad de
la Asunción, ya que ambos privilegios forman un único misterio.
Por último, el sábado rezaremos a santa Rosa de Lima, la primera santa
canonizada del continente latinoamericano, del que es la patrona principal.
Santa Rosa solía repetir: "Si los hombres supieran qué es vivir en gracia, no
se asustarían de ningún sufrimiento y aguantarían con gusto cualquier pena,
porque la gracia es fruto de la paciencia". Murió a los 31 años, en 1617, tras
una breve existencia llena de privaciones y sufrimiento, en la fiesta del
apóstol san Bartolomé, del que era muy devota porque había sufrido un martirio
particularmente doloroso.
Así pues, queridos hermanos y hermanas, día tras día la Iglesia nos ofrece la
posibilidad de caminar en compañía de los santos. Hans Urs von Balthasar
escribió que los santos constituyen el comentario más importante del Evangelio,
su actualización en la vida diaria; por eso representan para nosotros un camino
real de acceso a Jesús. El escritor francés Jean Guitton los describía como "los
colores del espectro en relación con la luz", porque cada uno de ellos refleja,
con tonalidades y acentos propios, la luz de la santidad de Dios. ¡Qué
importante y provechoso es, por tanto, el empeño por cultivar el conocimiento y
la devoción de los santos, así como la meditación diaria de la palabra de Dios y
el amor filial a la Virgen!
El período de vacaciones constituye, ciertamente, un tiempo útil para repasar la
biografía y los escritos de algunos santos o santas en particular, pero cada día
del año nos ofrece la oportunidad de familiarizarnos con nuestros patronos
celestiales. Su experiencia humana y espiritual muestra que la santidad no es un
lujo, no es un privilegio de unos pocos, una meta imposible para un hombre
normal; en realidad, es el destino común de todos los hombres llamados a ser
hijos de Dios, la vocación universal de todos los bautizados. La santidad se
ofrece a todos; naturalmente no todos los santos son iguales: de hecho, como he
dicho, son el espectro de la luz divina. Y no es necesariamente un gran santo el
que posee carismas extraordinarios. En efecto, hay muchísimos cuyo nombre sólo
Dios conoce, porque en la tierra han llevado una vida aparentemente muy normal.
Precisamente estos santos "normales" son los santos que Dios quiere
habitualmente. Su ejemplo testifica que sólo cuando se está en contacto con el
Señor se llena uno de su paz y de su alegría y se es capaz de difundir por
doquier serenidad, esperanza y optimismo. Considerando la variedad de sus
carismas, Bernanos, gran escritor francés a quien siempre fascinó la idea de los
santos —cita a muchos en sus novelas— destaca que "cada vida de santo es como un
nuevo florecimiento de primavera".
Que esto nos suceda también a nosotros. Así pues, dejémonos atraer por la
fascinación sobrenatural de la santidad. Que nos obtenga esta gracia María, la
Reina de todos los santos, Madre y refugio de los pecadores.
Saludos
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los
sacerdotes de Toledo y de otras diócesis de España, que constituyen la
Fraternidad Sacerdotal en el Corazón de Cristo. Os encomiendo en mi oración,
para que continuéis aspirando cotidianamente a la santidad, ejerciendo vuestro
ministerio con alegría, sencillez de corazón y fidelidad al Evangelio y a la
Iglesia. La conducta ejemplar de un sacerdote y el testimonio de su amor a Dios
y a los hermanos son fuente de gracias incesantes para el pueblo de Dios y una
invitación constante para que otros respondan con generosidad a la llamada del
Señor. Os bendigo a todos con afecto.
(En polaco)
La semana pasada Polonia fue azotada por tempestades y huracanes,
acontecimientos insólitos en esa región. Ha habido muertos y heridos. Muchos han
perdido el patrimonio de una vida entera. A cuantos han sufrido de algún modo
daño a causa de esta desgracia les aseguro mi cercanía espiritual y mi recuerdo
en la oración. Que la bendición del Señor descienda sobre ellos y sobre
vosotros, aquí presentes.
(En italiano)
Me dirijo por último a los jóvenes, a los enfermos y a los
recién casados. A todos os invito a dedicar cada vez más tiempo a la
formación cristiana, para ser fieles discípulos de Cristo, camino, verdad y
vida.
Como no todos los fieles habían podido entrar en el patio, el Papa se asomó al
balcón que da a la plaza y, antes de impartirles la bendición, les dijo:
¡Buenos días a todos vosotros! En esta semana celebramos las fiestas de muchos
santos. Hoy san Bernardo de Claraval, gran doctor de la Iglesia, gran doctor
sobre todo de la veneración a la Virgen. Es un hombre que creó paz y así nos
muestra cómo vivir el Evangelio. Celebramos mañana a san Pío X que, en un
período difícil, guió a la Iglesia, renovó la liturgia y así renovó a la Iglesia
desde dentro. De este modo todos los santos nos muestran cómo vivir el
Evangelio. Son una interpretación libre del Evangelio y nos guían en nuestro
camino. A todos os deseo unas felices vacaciones y una feliz semana. Gracias por
vuestra presencia. Mi bendición para todos vosotros. ¡Felicidades y adiós!
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Editrice Vaticana
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